Cuando me visitó el 101

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Llevo un año y dos meses escribiendo para vosotros, como el resto de mis compañeros, sobre temas de los que poca gente habla. Nos hemos encomendado la misión de haceros llegar esas informaciones que, aunque parezcan increíbles y en algunos casos incluso estúpidas, pueden remover algo en nuestro interior, y lo más importante, hacernos pensar. Hoy sin embargo mi artículo es algo distinto, lo que os voy a contar me ha sucedido a mí. Es la primera vez que escribo sobre una experiencia personal; no intento convencer a nadie -solo faltaba-, simplemente voy a contar la historia tal y como sucedió hace unos días. Tengo la necesidad de compartir esta vivencia con vosotros.

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Desde hace muchos años me he sentido atraído por todo lo paranormal, siempre me ha parecido un tema apasionante, he pasado noches enteras disfrutando con amigos de largas conversaciones, he investigado, grabado psicofonías, tomado fotografías, en fin, me he sumergido en lo oculto como un buceador se sumerge en lo más profundo del mar. El Dr Jimenez del Oso, Iker Jimenez, Javier Sierra y JJ Benitez entre otros me han acompañado con sus libros a lo largo de este camino donde nunca me he ido a la cama sin aprender algo nuevo. Pero este buffet libre de conocimiento siempre ha estado rodeado de un halo de escepticismo, no proceso ninguna religión -soy apóstata desde 2009-, pero hace unos meses que mi espiritualidad está cultivando un cambio que por supuesto nada tiene que ver con la religión Católica ni con ninguna otra.

2016-01-21 13.07.23
Documento oficial que acredita mi abandono de la fe católica.

Hace unos meses empecé a leer los “caballos de troya” de JJ Benitez, el Jesús de Nazaret que descubrí en los libros me cautivó de tal forma que empecé a indagar, nada tenía que ver este Maestro con el Jesús del cristianismo “oficial”, estas indagaciones me condujeron al impresionante “Libro de Urantia” del que hablé en mi artículo anterior, y a un número, un número que se repetía constantemente y que me tenía intrigado, un número que me hizo adentrarme -dentro de mi corto y torpe conocimiento- en ese complicado mundo de la Kábbala, el 101 (palo cero palo).

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101

Ahora, después de esta torpe introducción, voy a contar mi experiencia tal y como ocurrió hace apenas una semana. Yo estaba leyendo “Pactos y Señales” de JJ Benitez en mi habitación, en el libro se habla de pactar con seres queridos que ya no están para que envíen una señal. Pues bien, en abril de 2012, hace ya casi cuatro años, murió mi querida abuela. Decidí pues hacer el pacto con ella y escribí: “Abuela, si estás VIVA quiero soñar contigo esta noche”. Nada, mi decepción fue mayúscula y el escepticismo volvió aflorar en mí. Ese día por la mañana iba a trabajar, el paseo del Prado de Madrid estaba repleto de gente como cabe esperar, me detuve en un paso de peatones y a mis pies vi una tarjeta vieja, era la tarjeta de un anticuario en el centro de la ciudad, y sin saber porqué la cogí, la guarde en mi cartera. Ni la miré. Por la tarde, al acabar mi jornada, me dirigía a casa. Iba sumido en mis pensamientos y mi decepción por el fallido pacto de la noche anterior, entonces recordé “Pactos y Señales”, en el libro se hace mención a varios donde el protagonista fue el 101, así que, sin pensarlo, alcé la vista y pensé “Padre Azul, si mi abuela está por ahí y no puede enviarme una señal, hazme llegar desde hoy a dentro de una semana el número 101”. Automáticamente me vino a la cabeza la tarjeta que encontré esa mañana, “imposible” pensé, pero la saqué de la cartera y la miré. ¡El 101 estaba en el número de teléfono! No salía de mi asombro, incluso tuve que pararme un rato en medio de la calle. Cuando llegué a casa revisé la tarjeta y me di cuenta que el anticuario se encuentra en el número 11 de la calle, número maestro en kábbala, y que el nombre de la calle Belén da 5 que equivale también al 101, el número de Micael (Jesús de Nazaret).

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Tarjeta que me encontré y que contiene el 101 en el número de teléfono
Tarjeta que me encontré y que contiene el 101 en el número de teléfono

Debo añadir que todos los casos relacionados con este número 101 que he leído tienen el mismo patrón, el mío no podía ser menos. Mucha gente pensará que todo es pura casualidad -yo también lo pienso a veces-, pero ¿no es demasiada? Estoy empezando a dudar que la casualidad exista ciertamente. Ahora se que no estamos solos, que alguien o algo está muy por encima. Esto que me ha ocurrido lo tomo como esa señal que pedí, y estoy mucho más sosegado. Cada uno, queridos insólitos, que saque sus propias conclusiones, yo seguiré aquí, como cada semana, hablando de esos temas que de un modo u otro, siempre nos da que pensar. Hasta la semana que viene.

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Christian López
Escritor, poeta, columnista, amante del misterio, superviviente inconformista y antisistema

1 Comentario

  1. Yo también tengo una historia increible con el 101. Pedí una señal para mitigar mi escepticismo ynla señal no llegó, bueno no llegó como pensaba… En el cielo vi unas nubes que hacían muy tenuemente el 101 y justo esa noche J.J. Benitez presentaba su libro en la Rosa de los Vientos explicando su conexión con el 101, me quedé a cuadros. Sin duda desde el otro lado nos mandan señales pero pocas veces las vemos. Saludos.

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