Reflexiones varias sobre Ciencia y Misticismo

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¿Cuándo vamos a empezar a preocuparnos por las cosas realmente importantes? ¿Cuándo vamos a querer saber de verdad, quiénes somos realmente, y a dónde vamos? ¿Cuándo vamos a escuchar de verdad con seriedad y atención, a nuestra voz interior, en vez de lo que quieren otros que escuchemos? ¿Por qué se ríen algunos de esta voz interior, si es la que guía nuestros actos? ¿Realmente creemos que todo lo que sentimos y soñamos, proviene sólo de nuestro cerebro? ¿Por qué no se habla de estas cosas en la televisión, y sí en cambio de cosas que no nos sirven para nada? ¿Nos dejaremos atontar con tanta estupidez que nos vende esa caja tonta llamada televisión, o lucharemos por evolucionar como seres humanos y darnos cuenta de lo que realmente nos debería importar?

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Hace muchísimos años me empecé a interesar por el fenómeno ovni y otros asuntos misteriosos, pero a día de hoy tengo muy claro que el tema de las experiencias cercanas a la muerte (ECM) es, quizás, el más importante de todos, porque cada vez tengo más claro que todo está relacionado entre sí, y creo que a partir de este tema podemos encontrar el origen de todos los demás, porque me pregunto: ¿y si esos seres que llamamos extraterrestres, o esos seres que hemos llamado siempre ángeles y demonios, proceden todos del mismo sitio?, ¿y si son lo mismo?, ¿y si todos proceden de ese mundo o dimensión al que volveremos nosotros cuando aprendamos lo que tenemos que aprender en este mundo físico actual? ¿Qué nos espera realmente tras esta vida? ¿Mienten los cientos de testimonios que hay repartidos por todo el mundo, que dicen haber visto “la luz” y verse fuera de su cuerpo en otro lugar? Sinceramente, no creo que todo el mundo mienta.

Nuestra mente humana es tan fascinante tanto para los científicos así como para la gente espiritual

Solemos pensar que las respuestas a todo están en sitios muy lejanos a nosotros, que hay que recorrer miles de kilómetros para encontrar un templo sagrado, en el que creemos que al entrar en él nos van a dar las respuestas así como por arte de magia, pero a veces las respuestas están más cerca de lo que nos imaginamos, lo que pasa es que nos han “programado” para que no sepamos ver lo que ya tenemos delante.

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Por otra parte, entre los buscadores de la verdad en el mundo, hay cierta separación en las formas de plantear esta búsqueda, por un lado tenemos a los llamados místicos, que nos dicen que la verdad tenemos que buscarla en nuestro interior, y por otra parte tenemos a los científicos, que nos dicen que la verdad hay que buscarla en el exterior, pero me pregunto yo… ¿por qué no usamos las dos búsquedas?, ¿acaso son incompatibles la una con la otra?, yo creo que todo lo que nos pueda aportar respuestas y todo lo que nos pueda aportar un espíritu de búsqueda bueno es.

¿Acaso no necesitamos continuamente las dos posturas en nuestra propia vida?: el científico necesitará en ciertos momentos de su vida mirar a su interior para poder solucionar problemas en referencia al amor, a la amistad y problemas personales que un laboratorio no le podrá solucionar, y el místico si por ejemplo quiere alimentarse tendrá que ir a una tienda física y comprar el alimento por mucho que reniegue del mundo material y por muchas ganas que tenga de vivir en paz y en armonía él sólo encerrado en un templo. Finalmente, como digo, tanto el científico como el místico van a tener que hacer uso de los dos tipos de mundos para poder vivir y avanzar en esta vida: el mundo físico y el mundo espiritual.

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Todo tiene cabida en nuestro mundo: la ciencia y lo espiritual.

Y, en referencia por ejemplo a las personas místicas y espirituales, también creo que tienen bajo mi punto de vista y con todos mis respetos una manera equivocada de vivir la vida, porque si ellos se encierran en un lugar apartado de la sociedad para encontrar la paz, en parte están siendo un poco egoístas, porque se están preocupando por su paz y por su verdad, pero no por la de el mundo en general, ¿qué le aportan ellos al mundo desde su solitario templo?. Y con los científicos pues casi podríamos hablar de lo mismo, porque muchos de ellos en su obsesión por estar encerrados en el laboratorio pues a veces descuidan mucho los otros aspectos de la vida como es el estar con su familia, con sus amigos y el contacto con la sociedad. Y lo malo también de los científicos es que la mayoría de las veces sus trabajos no obedecen a iniciativas propias, sino a encargos que algunas determinadas empresas les piden para los propios intereses de ésta.

En resumen, mientras nuestros místicos y nuestros científicos no estén realizando sus trabajos con el único objetivo de ayudar al mundo y a la sociedad, mucho me temo que seguiremos como hasta ahora. Los seres humanos a veces no nos damos cuenta, pero somos muy egoístas, y en muchas ocasiones nos creemos y nos autoconvencemos de que estamos haciendo las cosas bien, pero realmente lo que estamos haciendo son las cosas que a nosotros nos vienen bien, sin pensar si al de al lado le van bien. Es curioso, y a la vez desconcertante, lo difícil que se nos puede hacer a veces el saber distinguir entre el bien y el mal, entre lo que es bueno para nosotros y lo que no, entre lo correcto y lo incorrecto. Cuando le decimos a alguien: ¡no hagas eso! o ¡esto es bueno para ti!… ¿realmente queremos algo bueno para esa persona o lo que realmente estamos tratando es de imponerle nuestras ideas y el mundo que para nosotros es el correcto?. Pero claro también deberíamos preguntarnos: ¿quién decide lo que es correcto y lo que no?: ¿la sociedad?, ¿la familia?, ¿nuestro yo interno?… lo que en un hogar de una familia de un país cualquiera de Europa puede estar bien visto, en cambio en otro hogar de un país de Oriente puede estar mal visto. Una posible respuesta podríamos dar a esta incógnita de cómo saber lo que realmente está bien o no: la experiencia que adquirimos de las cosas, por ejemplo una bomba nuclear se ha demostrado que es dañina y destructiva la lances donde la lances y se la lances a quien se la lances. Hay cosas que por desgracia son tan evidentes tanto para la Ciencia como para el Misticismo…

Buscando-la-verdad-Informe-

 

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Victor Jiménez
Autor del libro 'Buscando la verdad'. Colaborador en revistas especializadas como "Mundo Misterioso". Aficionado a la naturopatía, ufología y demonología. Defensor de los animales. Esperanzado en que un día el mundo despierte ante tantas injusticias y sucesos ocultos. Revolucionario pacífico, y por supuesto y ante todo, un aprendiz en esta escuela llamada Vida. Contacto: victor_oasis@hotmail.com

2 Comentarios

  1. Hola, Victor.
    Si Buda, al alcanzar la iluminación, enseñaba que todo es producto del pensamiento… eso, entonces, debe incluirle a él.
    Ahí están los trabajos de Masaru Emoto y las estadísticas del llamado Efecto Placebo para corroborarlo… No perdamos de vista que casi el 80-% del cuerpo humano es agua.
    Pero si todavía queremos encontrar la misma respuesta en otros ámbitos , además del místico o el científico, debemos mirar hacia La Filosofía… por ejemplo, el mito de Pigmalion y, aplicando la teoria de las ideas de Platón, descubrir que tal mito es aplicable de uno consigo mismo… Escultor y escultura simultáneamente en cada individuo.
    Cada cual genera su propia realidad. Luces y sombras son reflejo de alguna parte de nuestro interior. Realidades multidimensionales que interactuan como miltiversos… conformando, finalMENTE, un Uni-Verso.
    Un saludo sincero.
    Álvaro Ponte.

  2. Victor, disculpa que añada un breve comentario más. Sólo con el objetivo de aportar de algún modo, si es que, de algún modo lo hace.
    ¿ Recuerdas la película “El Paneta de los simios”? La de Charlon Heston. (No estoy seguro de si se escribe asi. ) Creo que es muy interesante contemplar la propuesta del autor como que todos los personajes son metàforas de los distintos tipos de pensamientos que oululan por un psique humana.
    Cuando el Coronel George Taylor encuentra y rescata a “la chica”, posiblemente el autor ser refiera a la unión de los dos hemisferios, a su sincronización y, entonces, cabalgando sobre un caballo (simbolo de La Libertad), consiguen escapar.

    También me parece muy acertada la oelícula “Avatar”. El azul es, también, color de Libertad… El Mar ,El Cielo…

    No dejemos de recordar “el experimento de la doble rendija”, de Thomas Young, allá por 1800 (si no recuerdo mal). Es El observador el que determina la forma de lo observado…. Aqui nos hace un guiño aquella afirmación mística que nos describe como “Seres de Luz”… Onda o corpúsculo; Acción u objeto; Verbo o nombre (ambos palabras)… vibración… y mira como afina al respecto “La Teoria de cuerdas”, que trae un poco locos a los Físicos Teóricos pues no atiende a ningún parámetro preestablecido…

    Dice El Kybalion: “Como es arriba es abajo; como es dentro es fuera”… siendo lo de fuera, la proyección de lo de dentro…

    Platón describe El mundo sensible, tangibke, como un reflejo del mundo de La Idea… Bueno, pues “El agujero de gusano”, aquel que atraviesa de una “realidad” a otra, es La Actitud de uno consigo mismo, y desde la propicepción.

    Como nos vemos, no expresanos; como nos expresamos, generamos unas u otras reacciones en el campo cuántico que no sólo nos rodea, sino del que emergenos… Somos “más allá” de átomos…

    Bueno, me alegra “cruzarme” con Seres como vosotros, los de este blog, y espero no haber abusado de este Espacio en Blanco que brindáis tan generosamente.

    Lo mismo le escribía a Moises Garrido. Gracias.

    De nuevo un saludo sincero.
    Álvaro Ponte.

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