La Necrópolis de St. George’s: el enigmático cementerio inglés de Málaga

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Comienzos del siglo XIX en Málaga, los muertos de los que no profesan la religión cristiana son enterrados en playas a falta de cementerios. Sus cuerpos acaban en las playas de la Costa del Sol. Fernando VII da la orden de construir un nuevo cementerio. Se llamaría la Necrópolis de St. George’s. Un cementerio lleno de enigmas y misterios…

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Bienvenidos a bordo de nuevo, amigos de Informe Insólito. Hoy, como a veces acostumbro, os invito de nuevo a bajaros del avión para pasearnos por los misterios terrestres que esconden los más enigmáticos y fantasmales rincones de las principales urbes españolas. A esto, añadirle como ya muchos sabéis también, mi pasión por la investigación de diversos misterios que corren en torno al tema religioso cuando hablamos de Catolicismo y Cristianismo. Os invito, pues, a viajar al pasado una vez más, a la Málaga (también llamada Flavia Malacita por los romanos) del siglo XIX.

La Real Orden de 11 de Abril del año 1838, firmada por Fernando VII, hizo realidad finalmente el cementerio inglés, concretamente en el actual Paseo de Reding. Málaga iniciaba de esta manera la construcción del cementerio que guardaría los cuerpos de gente no cristiana para su descanso eterno. Se bautizaría el lugar como la Necrópolis de St. George’s.

A principios de este siglo XIX, al que os invito a viajar junto a mí hoy, no corren buenos tiempos para los extranjeros no católicos en España, siendo la mayoría protestantes, extranjeros residentes en muchas localidades de nuestro país. En el caso de la ciudad de Málaga, en ninguno de los escasos cementerios de la ciudad se les permitía, en aquellos tiempos,  recibir sepultura una vez fallecidos como consecuencia de la diferencia de credo religioso que profesaban. Esto ocasionaba, a su vez, que muchos cadáveres fuesen enterrados al amanecer en muchos lugares solitarios y disimulados, como lo eran principalmente las playas, ya que en aquella época no existía la cultura playera actual, lo que provocaba que en muchos casos el cadáver fuese arrastrado por la marea finalmente después de su enterramiento, cuando no devorado por diversas jaurías de perros callejeros y hambrientos que buscaban un bocado de comida donde fuese.

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Esta situación provoca, en aquellos días, una auténtica preocupación en el Cónsul de Inglaterra de la época, que se llamaba Willian Mark, preocupación provocada por el destino que corrían los cuerpos de los súbditos británicos que fallecían en la ciudad de Málaga. Así, de esta manera, empieza a gestarse el proyecto para crear un cementerio en Málaga capital exclusivamente para personas de religión protestante. La Real Orden de 11 de Abril del año 1838, firmada por Fernando VII, hizo realidad finalmente este proyecto gracias a la cesión de un terreno para tales fines situado al Este de la capital malagueña en plena ciudad, concretamente en el actual Paseo de Reding. Málaga iniciaba de esta manera la construcción del cementerio que guardaría los cuerpos de gente no cristiana para su descanso eterno. Se bautizaría el lugar como la Necrópolis de St. George’s.

En este cementerio se encuentran las tumbas de numerosos personajes populares y conocidos, destacando por ejemplo la de Robert Boyd, que fue famoso por ser uno de los primeros en descansar en este camposanto y que fue fusilado en 1831 por haber colaborado junto al General Torrijos .

En la actualidad, la belleza del cementerio, aunque en un estado de conservación no demasiado bueno, se puede apreciar no sólo en sus panteones, tumbas y mausoleos, sino también en la naturaleza y vegetación que lo envuelven, que lo convierten casi en un bosque tétrico pero, curiosamente a la vez, en un lugar bastante hermoso. En este cementerio se encuentran las tumbas de numerosos personajes populares y conocidos, destacando por ejemplo la de Robert Boyd, que fue famoso por ser uno de los primeros en descansar en este camposanto y que fue fusilado en 1831 por haber colaborado junto al General Torrijos (al cual se le dedica una plaza cerca de allí) en la insurrección contra el absolutismo de Fernando VII. También podemos encontrar el mausoleo dedicado a la familia del cónsul inglés Willian Mark, así como el monumento funerario dedicado a los marinos alemanes fallecidos en la fragata “Gneiseau”, que naufragó en las costas malagueñas allá por el año 1900. Existen también tumbas de algunos representantes de la cultura como el poeta Jorge Guillén (que por motivos personales solicitó ser enterrado en este cementerio) y el escritor e hispanista Gerald Brenan y su esposa, la poetísa Gamel Woosley. Curiosamente Gerald Brenan falleció 14 años antes que su esposa y fue conservado en formol durante esos años en la Universidad de Medicina hasta que pudo ser enterrado junto a su esposa.

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A partir de aquí, lo enigmático y lo insólito se sirve en bandeja en este lugar tan misterioso en plena ciudad de Málaga. Cuentan las viejas leyendas inglesas que la última persona enterrada en un cementerio, se convierte en el guardián del mismo. En el caso de la Necrópolis de San Jorge de la que hoy hablamos, se sigue manteniendo esta vieja leyenda y, curiosamente, la última persona enterrada en este cementerio fue su guarda en vida, Don Antonio Alcaide. Son muchos los que afirman haber visto la figura errante del guardián vagando por los caminos del camposanto, incluso hoy en día. Este lado paranormal del cementerio ha provocado que en los últimos años se realicen visitas turísticas al cementerio a media noche, destinadas y dirigidas a todos aquellos interesados en el mundo del misterio. Esas visitas en forma de tour, han sido bautizadas con el nombre de Ghost Tour. Son muchos los participantes de este tour de misterio y enigma que afirman haber sido tocados en la oscuridad por manos invisibles, oír ruidos extraños y haber observado, nada más y nada menos que candil en mano, la figura del guardián del cementerio, Don Antonio Alcaide.

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Cuentan las viejas leyendas inglesas que la última persona enterrada en un cementerio, se convierte en el guardián del mismo. En el caso de la Necrópolis de San Jorge de la que hoy hablamos, se sigue manteniendo esta vieja leyenda y, curiosamente, la última persona enterrada en este cementerio fue su guarda en vida, Don Antonio Alcaide. FOTO: Laexperienciadeviajar.com

Y el caso más llamativo que prueba que en este misterioso cementerio suceden cosas y episodios que no tienen absolutamente ninguna explicación lógica ni racional es un caso sucedido en plena Necrópolis de St. George’s hace muy poquitos años. Mientras se realizaba una de estas misteriosas excursiones organizadas por Ghost Tour en el cementerio, un nutrido grupo de turistas paseaba por el lugar detrás del guía, el cual iba ataviado con un hábito de monje mientras narraba la historia y las leyendas del viejo camposanto. En mitad de la excursión, cuando el grupo penetraba en la zona antigua y boscosa de la Necrópolis, parte del grupo se giró para observar un repentino resplandor que apareció por sorpresa a lo lejos, dentro de los márgenes del cementerio. Poco a poco, la luz se fue acercando y se apareció la figura de un hombre, candil en mano, que caminaba casi cojeando y con dificultad. Los turistas sonrieron y aplaudieron la escena imaginando que formaba parte del espectáculo preparado por Ghost Tour. Todos estaban maravillados por la “realidad” que se le había dado a aquella escena, todos excepto el guía que, con el rostro blanco y estupefacto, había enmudecido al observar al espectral inquilino. Es más, a los pocos segundos desapareció y no pudieron dar con él nunca a pesar de que la puerta principal del cementerio estaba cerrada con llave a cal y canto. Debido al estado de pánico que sufrió el guía aquella noche, se tuvo que suspender el Tour sin más explicaciones.

En cuanto al guarda que había sido vigilante del cementerio, Don Antonio Alcaide, éste antiguamente realizaba un trabajo familiar como guardián del cementerio ya que primero el puesto lo cubría su abuelo años atrás y después lo ejerció su padre. El propio Antonio Alcaide contó alguna vez una historia del lugar, cuanto menos, curiosa. Encontrándose un día podando algunas plantas en el cementerio, vio que entró en el cementerio un señor de aspecto algo extravagante y que empezó a deambular de un lado a otro entre tumbas y mausoleos, con la mirada perdida y un gesto extraño en su rostro. Este hombre se aproximó a uno de los mausoleos que cuenta con la figura de un ángel a tamaño natural y se quedó largo rato mirándolo. Antonio Alcaide, el vigilante, aprovechó para acercarse y entablar conversación con este extraño personaje, el cual le contó una historia sobre aquella estatua de lo más extraña. Según este hombre, el ángel custodio que se encontraba sobre la tumba no solo era de mármol, sino que la figura era hueca por dentro y que en su interior se encontraba el cadáver embalsamado de una joven difunta, ya que él mismo había visto el cuerpo y como se introdujo allí. Este relato y este hecho ha provocado que, desde hace mucho tiempo, se diga que esta figura del ángel está viva por dentro.

Según un testigo, el ángel custodio que se encontraba sobre la tumba de una joven, no solo era de mármol, sino que la figura era hueca por dentro y que en su interior se encontraba el cadáver embalsamado de una joven difunta.

Otra de las tumbas más llamativas, populares  y más famosas del cementerio británico es la de la niña llamada Violeta. Se trata de un modesto enterramiento hecho de mármol blanco y está adornado con una cruz celta incrustada en un círculo, que es el símbolo cósmico de la vida. Pero lo más singular de esta tumba es el epitafio que figura en su lápida, en el que sus familiares compararon la corta edad de la pequeña Violeta fallecida con la duración de la planta de la que tomó su nombre, Violeta. Su epitafio reza así:

“… lo que viven las violetas…”

El grupo encargado de los Ghost Tour se llama “Fantasmalaga”. Hasta hace poco tiempo, organizaba cada semana visitas nocturnas para conocer a pie de tumba los sucesos paranormales que suceden entre los viejos muros de la Necrópolis de St. George’s. Pero después del tremendo susto que hemos relatado del guía aquella noche, no sabemos ya si los recorridos nocturnos continúan. Sin duda, un paseo más por la Málaga misteriosa y nocturna, desconocida, oculta y llena de misterios. Os espero en el próximo vuelo rumbo al misterio, amigos de Informe Insólito…

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Iván Castro Palacios
Piloto comercial, investigador de misterios aeronáuticos. Colaborador de Espacio en Blanco en RNE, de RTV Onda Azul de Málaga, de PTV Málaga Televisión, de La Noche de Andrómeda en LNDA Radio, de Otros Mundos con Javier Belmar y de Ya Te Vale FM. Contacto: ivancpmisterio@yahoo.es

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