El aquelarre

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En esta época de Halloween o Noche de brujas, el miedo se convierte en la mejor diversión. La gente se disfraza, se reúne en grupos y cuentan historias de terror con fantasmas, brujas y hechiceros malignos. La noche de los difuntos es muy apropiada para la reunión de los adoradores del mal, y de eso precisamente voy hablar en el artículo de esta semana, el Aquelarre o Sabbat de las brujas.

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En la religión judía el sabbat (sábado) está santificado como día de descanso obligatorio, algunos gobernantes cristianos de la Edad Media relacionaron este día con la reunión de estos judíos para adorar a Lucifer. Por otro lado, la palabra aquelarre viene del vasco akelarre, literalmente significa “prado del macho cabrío” (ake: macho cabrío, larre: prado).

Macho cabrío
Macho cabrío

Generalmente los aquelarres no eran más que ritos paganos celebrados clandestinamente porque las autoridades religiosas de la época no los permitían (cultos celtas, wicca). Se solían usar sustancias alucinógenas que se administraban en formas de ungüentos por la vagina o el recto, de ahí las leyendas de grandes orgías en estas reuniones. Las mujeres se aplicaban la pócima con ayuda de un palo en forma de consolador, por esto se le atribuyen escobas y palos entre las piernas a las brujas.

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aquelarre wicca
Aquelarre Wicca

Pero hoy nos atañe el aquelarre satánico, del que todo el mundo tiene una idea aproximada y tanto se ha hablado en novelas y películas.

Aquelarre o Sabbat satánico
Aquelarre o Sabbat satánico

Para un brujo o bruja la asistencia a la reunión es obligatoria, por lo que la ausencia al aquelarre es motivo de castigo (azotes y tortura). La llamada suele ser una campana que solo oye el brujo o el escozor en la marca del Diablo (una especie de tatuaje o cicatriz que la persona tenía oculta, muchas manchas de nacimiento fueron tomadas como prueba en los procesos inquisitoriales de la Edad Media).

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Una vez están todos reunidos comienza la adoración a Satán, puede ser de muchas maneras, desde sacrificios humanos y de animales, a la ofrenda de objetos cotidianos obtenidos de forma ilícita. Una vez finalizada la ofrenda comienza el baile que en un principio es ordenado, hasta acabar siendo una danza imposible de movimientos espasmódicos.

A continuación se celebra la misa negra, esta no es sino una parodia del culto cristiano, donde los brujos confiesan sus buenas acciones como si de pecados se tratarse. Lucifer (o su representante), copula con las mujeres y con los hombres dando paso así a una gran orgía.

Misa negra
Misa negra

Luego viene el banquete, los brujos y brujas comen los cadáveres de compañeros fallecidos recientemente y de sus víctimas, sobre todo niños.

Banquete
Banquete

El aquelarre o sabbat finaliza con el canto del gallo.

Sin duda, queridos insólitos, esto pone los pelos de punta a cualquiera. Existen numerosos casos, sobre todo en la Edad Media, de procesos inquisitoriales a brujos y brujas por pertenecer a un aquelarre, entre los más famosos está el caso de “Las brujas de Zugarramurdi” que sin duda merece un artículo propio. Hasta la semana que viene.

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Christian López
Escritor, poeta, columnista, amante del misterio, superviviente inconformista y antisistema

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