Entrevista al superviviente Antonio Moreiro tras sufrir el ataque de varios lobos en España

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Una vez más el lobo se convierte en la estrella de Informe Insólito. Esa criatura legendaria ya ha protagonizado varios artículos. En uno de ellos mencionábamos los ataques producidos a seres humanos en España. Recibí además un comentario de una persona que había sufrido el ataque de unos lobos. Su ataque no aparecía en el artículo. Tuvo la gentileza de ponerse en contacto conmigo y hoy nos ofrece su testimonio. Su nombre es Antonio Moreiro. Nació en Valladolid en 1965. Compitió por la federación castellano leonesa de esquí. Hizo el servicio militar en Candanchú (reemplazo 6° de 1984)

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Se formo como profesor de esquí por la Escuela Española de Esquí, dando clases de esquí, en Sierra Nevada hasta el pasado año. También ha dado clases como profesor de esquí en Andorra (formando parte del equipo inicial de SAETDE) Baqueira Beret y Valcotos.
Agente Comercial de profesión desde 1986 en el sector de la motocicleta. Dueño de un 100 Montaditos sito en Ronda.
-Juanjo Alferez: ¿Cómo dio usted con Informe Insólito?
-Antonio Moreiro: Lo descubrí la verdad por casualidad. Y me gusto mucho. Me pareció muy interesante.
-Juanjo Alferez: ¿Cómo sucedieron los hechos?
-Antonio Moreiro: Atarvesando el Pirinero Navarro, la Selva de Irate y Aguastuertas (nada que ver con Aguestortes, en Lerida). Estaba una noche de guardia. Íbamos con las cartucheras y los cargadores vacíos (por problemas en Navarra con ETA en aquellos años). Únicamente llevábamos el cargador. Los jefes son ordenaron gritar en caso de problemas. Estábamos en un bosque, cerca de un rió. Tenia 19 años. No había nadie a altas horas de la madrugada. Estaba amaneciendo. Me salve por no quedarme en el suelo. Me subí a un peñasco y me quede ahí porque tenia mas vista.
Veía todo lo que acontecía alrededor. Nunca podría haber imaginado aquello. Sonó un chasquido a mis espaldas, de una rama o algo. En ese momento pensé que era un teniente que quería comprobar si el que hacia la guardia la hacia bien. Cuando me di la vuelta, vi una manada de cinco o seis lobos, separados. Andaban hacia delante y hacia los lados, como dubitativo. El más grande vino hacia mí y saltó, una altura de unos tres metros (pues yo estaba sobre el peñasco) y aun así, llego a la altura de mi cuello. Rápido como una bala, otro de los lobos de aspecto enfermo y perdiendo el pelo con una mirada asesina se lanzó sobre mí. El primero mordió y sonó en el aire, mientras, el lobo enfermo ya estaba mordiéndome la bota, que por suerte era resistente. Aun así la atravesó, y me hizo sangrar un poco, aunque sin importancia. Esas botas son de cuero y tienen un grosor de unos dos centímetros. Ya había tenido más encuentros con lobos en Canadá, cuando atravesaba el Quebec en moto de nieve. Pero aquel episodio ha sido el más aterrador de mi vida.
Aquella mirada, esa fuerza de mordisco. Me han mordido perros de presa, en concreto un pitbull. Sin embargo, es un juego comparado con la mordedura de un lobo. Si ese mordisco me lo hubiera dado en un brazo en lugar de en la bota, hubiera rasgado el músculo. No tienen miedo del hombre. No se por que me atacaron. Me vieron solo, de espaldas y se acercaron. Al que me atacó le sacudí en el morro, y se quejó. Le hice daño con la culata del fusil. Cuando huyeron los seguí unos metros y volví a golpear al que me había atacado.
Paseo mucho por la montana y siempre llevo una garrota conmigo. En el Torcal de Antequera hay una zona con lobos cautivos y cuando vi uno de ellos me impresionó, porque no había visto un lobo desde entonces.
Volviendo al caso, las noches sucesivas los oía aullar, al comienzo de la noche. Pero siempre se oía de lejos. Nunca pude imaginar que avanzarían hasta donde estábamos. Nunca sabre por que me atacaron.
-Juanjo Alferez: ¿Por qué cree que tuvo lugar el ataque?
-Antonio Moreiro: Tengo varias hipótesis; el hambre o bien porque venían al rió a beber agua y yo estaba en medio. También puede ser que acampamos en su hábitat.
No se si esos animales vivían ahí. Yo pensaba que ellos vivían más arriba en la montana. Creo que me atacó porque yo le increpe. Lo trate como un perro y el otro me atacó. Si me hubiera quedado quieto igual hubiera pasado junto a nosotros sin hacer nada. Yo creo que eran curiosos, pues el extraño allí era yo. El ataque duro treinta o cuarenta segundos que se me hicieron eternos.
-Juanjo Alferez: ¿Cual es su opinión después del ataque sobre los lobos?
-Antonio Moreiro: El intruso era yo, por eso me atacaron. Yo estaba en su hábitat. Si ese animal está en su hábitat. Lo que hay que hacer es protegerlo y conservarlo, porque es una maravilla. Son animales salvajes y peligrosos si tienes la mala suerte de cruzarte en su camino. Yo creo que a las personas normalmente no les atacan. No hay que acabar con ellos. El problema es que las personas creen que son perros y se acercan para sacar fotos o lo siguen. Ese año solo me atacaron a mí. Es una especie a proteger y por desgracia cada vez quedan menos. Me gustan los animales y la naturaleza. Le pegue a ese lobo como defensa.
-Juanjo Alferez: Me parece la verdad muy interesante escuchar esas palabras…
-Antonio Moreiro: Es lo normal. De la misma manera que si visitamos África podemos encontrarnos con un león. ¿Es peligroso el león? Pues sí. Pero es que está en su territorio. Si nadamos en aguas australianas, podemos encontrarnos con un tiburón blanco. ¿Es peligroso el tiburón blanco? Pues sí. Pero estamos en su territorio.
-Juanjo Alferez: Pues le agradezco mucho que nos haya brindado la oportunidad de conocer mas de cerca su historia.
-Antonio Moreiro: Muchas gracias a vosotros y para lo que queráis aquí estoy.
El caso de Antonio Moreiro se encontraba hasta el momento en la sombra ya que nunca ha sido un ataque conocido. Por esto le agradecemos la oportunidad de hacerlo público a través de esta magnifica entrevista.
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Juan José Alférez Cara
Biólogo. Le fascina la naturaleza y esa fuerza moduladora que durante millones de años ha dado lugar a todas las formas de vida que hoy habitan La Tierra, llamada Evolución, y que también ha servido de lienzo para las leyendas de todos esos escritores desde la Antigua Grecia hasta el Siglo XXI. Contacto:juanjoalferez1@gmail.com

1 Comentario

  1. Hola Juan José, el ataque no puede deberse a otra cosa más que a un grupo de perros asilvestrados o de los que quedan sueltos por la noche de las masías, pues en en esa zona no hay lobos desde hace más de 80 años. Sería recomendable contrastar aspectos tan básicos como la distribución de la especie antes de dar por válidos testimonios que sólo contribuyen a alimentar la falsa leyenda negra del lobo, cosa que luego se utiliza como excusa para continuar persiguiendo a esta especie amenazada. No hay ni solo caso comprobado científicamente en España de ataque de una manada de lobos a una persona. Saludos

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