Los increíbles ensayos de visión remota a bordo del sumergible Taurus

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En junio de 1977 se llevaron a cabo una serie de pruebas durante tres días que formarían parte del proyecto Deep Quest. La finalidad era la de verificar si la visión remota con la mente desde el interior de un sumergible sufriría algun tipo de atenuación o interferencias.  Sorprendentemente los resultados de esta forma de percepción extrasensorial fueron positivos.  Conoceremos la historia de esta técnica y en que consistieron los increíbles ensayos de visión remota a bordo del sumergible Taurus.

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El SRI (Stanford Research Institute) define la visión remota como la adquisición y descripción por medios mentales de información bloqueada debido a las distancias a cubrir y blindajes. Los protocolos de experimentación con visión remota tuvieron su origen en el experimento Ganzfeld que se gestó a finales de los años 60.  Se empleó una técnica para probar la capacidad extrasensorial de las personas. Se aislaban a los sujetos y se estudiaban sus reacciones a partir de estímulos enviados desde un emisor. Curiosamente se les colocaba media pelota de ping pong o algún material translúcido en cada cuenca del ojo. Se les colocaba unos auriculares que emitían un sonido o ruido blanco, es decir una señal que poseía todas las frecuencias audibles con la misma potencia para que el sujeto se aislase del exterior. Fueron más de 88 pruebas durante tres décadas. Los resultados fueron satisfactorios en un 30 %.  Aunque con los años estas pruebas fueron desacreditadas por fallos e irregularidades en la metodología.

El maestro espiritual y de la meditación Jack Gariss dirigiendo a un grupo en una sesión. 1972

Fue la agencia de inteligencia norteamericana la primera en experimentar con visión remota para fines militares. Se empezó entrenando a personal para poder visionar de manera remota la topografía de objetivos militares de interés. Casi la mayoría de experimentos se realizaban en tres centros especializados. El SRI o Stanford Research Institute, el PEAR o Laboratorio de Investigación de Anomalías del área Ingeniería de Princeton y el laboratorio Mobius en los Ángeles. Aunque cada centro realizó distintos protocolos, en todos ellos se investigó la visión remota.  Uno de estos protocolos sería probado a bordo de un vehículo sumergible. El ARV o Protocolo de Visualización Remota Asociativa, que asociaba a cada objetivo un mensaje o significado.

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Imagen actual del sumergible Taurus

En 1976 se creó el Programa Deep Quest con el apoyo del Instituto de Estudios Marinos y Costeros de la Universidad de California y sufragados por retirados militares expertos. El objetivo era determinar si la transmisión de un mensaje a un submarino por visión remota era posible. Se quería estudiar si el entorno estresado del submarino influenciaba en el sujeto que participaba en el experimento. También se quería conocer  si la profundidad en un medio como el agua de mar degradaba la calidad de la transmisión/recepción remota.

Para ello se consiguió el uso del sumergible Taurus un vehículo fabricado por la compañía HYCO de Canadá (Hydrodynamycs Company Ltd). Esta compañía poseía por aquellos años un total de trece sumergibles emplazados en diferentes lugares. La mayoría en el mar del Norte con funciones en la industria petrolífera. El sumergible de nueva generación Taurus tenía capacidad de carga para 2 toneladas y para ubicar hasta cinco hombres. Podía alcanzar los 2.000 pies (610 metros) de profundidad y poseía una eslora de poco más de 10 metros por un metro de manga. Alcanzaba la velocidad de 3 nudos dirigido por cinco propulsores que le daban gran maniobrabilidad.

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Plano del interior del sumergible Taurus

El experimento fue dirigido por la SRI sumergiendo al vehículo a unos 170 metros de profundidad cerca de la Isla Santa Catalina en la costa sur de California. Al sumergible se le entregó 31 sobres con un objetivo o blanco en cada uno de ellos. De estos sobres se eligieron seis al azar utilizando un dado. Las respuestas del sujeto serían grabadas y selladas en otros sobres. A bordo del sumergible, el experimento sería supervisado por un investigador que desconocía la posición geográfica de los objetivos.  En cada uno de estos sobres se encontraba un mensaje que le fue asignado una localización en el área de la bahía de San Francisco, a unos 900 km del sumergible. El equipo de localización se desplazó hacia el blanco a una hora acordada y permanecieron en él durante unos 15 minutos.

Durante este tiempo el sujeto a bordo del Taurus registró sus impresiones sobre la posición del equipo de demarcación. Después el sujeto consultó una lista de objetivos y seleccionó cual vio y anotó el mensaje que estaba asociado. El equipo de demarcación que se encontraba en el lugar había elegido un roble gigante en lo alto de una colina en el valle de Portola California. Según la descripción del sujeto se trataba de un objeto muy alto, un árbol muy grande y alto situado sobre un gran acantilado. El sujeto identificó al objeto correcto en la lista y así pudo conocer el mensaje asociado, el cual era el siguiente: “Posición de recogida tres”. Curiosamente el sujeto describió el objetivo cuando aun el equipo de localización estaba de camino.

Fotografía sacada de los archivos desclasificados de la CIA donde podemos ver uno de los objetivos, el gran roble.

Los ensayos prosiguieron y esta vez el equipo de demarcación se dirigió a otro lugar a otra hora determinada. Se trataba de un centro comercial. El sumergible cambió de profundidad, se encontraba a unos 78 metros. El sujeto averiguó de nuevo el objetivo. Describió que se trataba de un lugar cerrado con suelo de piedras cuadradas y planas, una fuente y un camino de piedra rojiza, todo rodeado de muchas personas paseando .

En ambos experimentos el sujeto realizó descripciones muy exactas y extensas de los lugares.  El protocolo de visualización remota asociativa estaba obteniendo muy buenos resultados. Se demostró que este tipo de pruebas tenía mejor resultado que intentar averiguar otro tipo de datos como números, letras o símbolos. Las impresiones de colores, formas y sonidos eran más fáciles de describir por visión remota.

Fotografías del objetivo del centro comercial donde vemos las descripciones obtenidas por el sujeto con visión remota.

Otra misión de estos experimentos consistía en probar si era cierto lo que pensaba el ruso Leonidovich Vasiliev, experto en el campo telepático. Vasiliev creía que la percepción no local era un fenómeno electromagnético. Pensaba que la transmisión de un cerebro a otro se realizaba por radiación electromagnética. Por esta razón se hizo el experimento en un sumergible a cierta profundidad. Se quería probar si existía algun tipo de atenuación para la visión remota en un medio marino. Para Vasiliev estas comunicaciones utilizaban frecuencias ELF (Extremadamente Bajas : 3-300 Hz).

Para probar si estaba en lo cierto sumergieron al Taurus a una profundidad donde la ELF no podía penetrar. No se pudo probar correctamente ya que se necesitaría una profundidad de 6.000 pies.  De todas formas, se concluyó que la visión remota no utilizaba estas frecuencias. Ya que la tasa de bits, es decir, la tasa de información que se transmite por ELF es muy pobre. En las descripciones que realizaban los sujetos se excedía con creces la tasa de bits. Una palabra de cinco letras necesita unos 24 bits y una imagen de una figura geométrica simple unos 60 bits.

De estos ensayos y de muchos otros realizados se sacaron conclusiones importantes. La visión remota era una habilidad que había que entrenar en el sujeto, ya que todas las personas no eran aptas. La distancia entre el objetivo y el sujeto no afectaba en absoluto a los resultados, al igual que un posible blindaje o aislamiento electromagnético no impedía la comunicación remota.

Figura de una comunicación ELF donde vemos la necesidad de una larga antena de cable en tierra para crear grandes longitudes de ondas y penetrar en el agua. En EE.UU. se hicieron experimentos de ELF en el Programa Sanguine de la Marina norteamericana. Finalmente instalaron un transmisor formado por 135 km de cables entre Wisconsin y Michigan, funcionando desde 1989 al 2004.

Estos experimentos fueron veinte años mas tardes analizados por el Instituto Americano de Investigación (AIR) a petición del congreso de los Estados Unidos. Los exitosos resultados no habían sido producidos por el azar. Se comprobó por expertos independientes como Jessica Utts, profesora de estadística de la Universidad de California y por Ray Hyman doctor en psicología por la Universidad Johns Hopkins y pionero del movimiento escéptico moderno, que la metodología utilizada en los experimentos eran correctos.

Muchas eran las aplicaciones prácticas de estas técnicas. Se resolvieron asesinatos, se encontraron secuestrados en países en guerra,  lugares de pruebas nucleares soviéticas, silos e instalaciones subterráneas, localización de vehículos enemigos o desconocidos accidentados, datos sobre submarinos en construcción, localización de barcos transportando armas químicas, localización de espías enemigos, localización de productos radioactivos e incluso naufragios.

Muchos fueron los proyectos de visualización no local que han sido llevados a cabo hasta nuestros días, la mayoría tutelados por la DIA, la Agencia de Inteligencia de Defensa de los EEUU.

El programa de la Gondola Wish (1977-1979) diseñado para evaluar los conocimientos obtenidos por la Unión Soviética y países del este de Europa en materia parasicológica.

El programa Grill Flame (1979-1983) donde un grupo de soldados y civiles poseían ciertos grados de habilidad psíquica natural, realizando cientos de experimentos y aplicaciones prácticas como la misión de encontrar una aeronave militar desaparecida con éxito.

El programa Center Lane (1983-1985) donde se desarrolló un conjunto de instrucciones que teóricamente permitía a cualquiera ser entrenado para averiguar blancos con mucha exactitud.

El proyecto de arqueología submarina Caravel Project (1982-1986) para la localización de naufragios por visión remota, en concreto  las carabelas españolas utilizadas por Colón en su cuarto y último viaje, La Capitana y Santiago de Palos.

El proyecto Sun Streak (1986-1990) para llevar a cabo aplicaciones de inteligencia operativa utilizando la visión.

El ambicioso programa Star Gate (1990-1995) formado por más de 40 personas y más de 20 videntes remotos donde se entrenaron las técnicas ERV (Extended remote Viewing), técnica basada en la relajación profunda y atención focalizada.  La técnica CRV (Coordinate Remote Viewing) donde los sujetos describían lo que veían en una posición geográfica determinada  y la técnica WRV (Written Remote Viewing)  método mediante escritura automática que no obtuvo buenos resultados.

A partir de 1995 aproximadamente aparecieron numerosas empresas privadas fundadas principalmente por militares experimentados que ofrecían sus servicios en visión remota.

Una de ellas es PSI-TECH (1989-actualidad), utiliza la tecnología TRV (Technical Remote Viewing) proporcionando al operador conocimiento directo de objetivos y eventos distantes tanto en tiempo como espacio.

El instituto FARSIGHT (1995-actualidad), enseña SRV (Scientific Remote Viewing) , técnica para ayudar al operador a ensamblar una imagen a raíz de varias percepciones parciales, una especie de mapa del objetivo.

Asociación Hawaii Remote Viewers, asociación que lleva a cabo diferentes proyectos de investigación sobre visión remota.

La compañía Transdimensional Systems (1997-2003) que proporciona soluciones a gobiernos y empresas sobre técnicas de visión remota.

Learn RV (1997-actualidad), dan cursos de entrenamiento de esta capacidad  inherente a la mente.

PSI (Problems Solutions Inovations), proporciona capacidades que permitirá a la persona a comprender y usar técnicas controladas CRV.

RVIS, Western Institute of Remote Viewing, NRVG (Nevada Remote Viewing Group), TKR (Ten Thousand Roads,) Aurora Group, OCP (Operational Certification Programme), y un largo etcétera.

Los resultados satisfactorios en la visión remota han provocado que existan muchas empresas proporcionando estos servicios, al igual que hay muchas otras que lo solicitan. Militarmente es utilizada para penetrar en objetivos inaccesibles, explorar nuevos sistemas de inteligencia, visionar hostilidades inminentes, localizar objetivos nucleares. En el mundo empresarial son contratadas para desarrollar ciertos conocimientos y poder explorar nuevos recursos y oportunidades empresariales de difícil resolución. Otros sin embargo utilizan la visión remota para otros fines más oscuros, como algunos gobiernos y agencias de inteligencia…

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JASS
Ingeniero de sistemas navales, seguidor del misterio, del fenómeno OVNI y de lo paranormal. Skywatcher, astronauta de salón, y sobre todo cadista. Le gusta escribir sobre historias de barcos. Colaborador en Informe Enigma. Contacto: joseasanchezs72@gmail.com

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