La extraña nube que envolvió al barco Mohican

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Nuestra increíble historia de esta semana nos lleva a los principios del siglo XX donde un buque de carga de vapor en su travesía desde Europa hacia EE.UU.  se encontró con una extraña nube que lo envolvería. A partir de aquí se provocarían fenómenos increíbles provocando el terror en los tripulantes del buque, la extraña nube que envolvió al barco  Mohican.

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El Mohican era un buque de vapor de bandera británica, registrado en Liverpool y que fue construido en 1892 en Sunderland, Inglaterra. Los armadores del barco eran North Atlantic Steamship Co.  Estaba construido de acero con una gran eslora alcanzando más de 90 metros y su manga era de unos 12 metros. Estaba propulsado por una potente máquina de vapor que proporcionada hasta 265 CV consiguiendo velocidades de hasta 11 nudos.

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Pintura de barco similar al Mohican. No existen pinturas ni fotografías del Mohican.

La historia comienza cuando el Mohican se encontraba realizando la travesía entre el puerto de Braila en Rumania y Filadelfia con mercancía para la construcción de un espigón rompeolas en Delaware.  Braila era un importante puerto a orillas del Danubio, líder en la exportación de grano y acero. Según los registros, el Mohican se encontraba ya muy cerca de su destino, un 28 de julio de 1904, en concreto en la latitud 37º 16′ N y longitud 72º 48′ W. Fue donde sufrió una de las experiencias más extrañas y anómalas que su tripulación jamás había vivido.  Ocurrió justo al atardecer, en el momento de la puesta del sol. La mar estaba como un plato y sin viento.  Empezaron a divisar  de lejos una nube gris y densa procedente del sudeste. Los vigías del buque la atisbaron desde el horizonte, pero pronto estaría encima del buque, cubriéndolo por completo, quedando la nave completamente paralizada.

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El Mohican comenzó a sufrir algunas anomalías, como su compás magnético el cual mostraba signos de estar totalmente perturbado, empezó a moverse a lo loco, girando a gran velocidad. Aquella extraña nube era una especie de niebla metálica que brillaba en su interior, poseía manchas brillantes y metálicas. Pronto saltaron chispas y se provocó un efecto que parecía que todo el barco estuviera envuelto en llamas. Aquella niebla prendió de algún tipo de energía al buque quedando iluminado con un extraño resplandor.

Los marineros empezaron a sufrir como sus cuerpos se ponían rígidos e incluso algunos se elevaban y empezaban a flotar por el barco sin dirección fija, revoloteaban como espectros encendidos. Obviamente el terror se apoderó de todos ellos, estaban muertos de miedos ante aquellas circunstancias.  La nube con energía electromagnética provocó que repuestos y objetos metálicos del buque como clavos, cadenas, barras se pegaran a las cubiertas, como si un gran imán se hubiera colocado bajo el casco. El capitán cuyo nombre era J.W. Urquhart ordenó a los marineros despejar la cubierta y mover algunas cadenas, pero fue una misión imposible. Aquellos aterrados hombres no tenían fuerza ni para mover un solo gramo, las cadenas estaban como clavadas a la cubierta.

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Los tripulantes se sentían fatigados y paralizados mientras una fuerte energía recorría sus cuerpos.

La duración de aquel fenómeno extraño fue de poco más de media hora. El buque no la pudo atravesar, era increíblemente densa y no había visibilidad alguna mas allá de la proa. Los tripulantes se quedaron inmóviles, rígidos,  no podían mover ni brazos ni piernas, aquella misteriosa energía había logrado paralizarlos. Los gritos de los marineros de pronto se dejaron de oír. Un siniestro y profundo silencio se adueñó de aquellas caras invadidas por el pánico. No podían emitir ningún sonido, no salía nada de sus temblorosas bocas. Aquel extraño y denso ambiente impedía la propagación de cualquier acústica.

Pasado alguno minutos de la media hora, la nube empezó a elevarse, así como el cegador brillo del barco empezó a atenuarse. La nube empezó a coger cierta altura, pese a seguir con un aspecto extraño plagado de multitud de curiosas manchas brillantes.

Pronto todo se iría calmando y volviendo a la normalidad. La aguja magnética ya indicaba correctamente el Norte magnético. Los objetos y cadenas ya se podían mover de la cubierta sin grandes esfuerzos. La tripulación fue recobrando el habla y el pánico iría mitigándose poco a poco. Ninguno de ellos había sufrido nada parecido, ni el experimentado capitán. Nunca habían sido envueltos por una nube metálica la cual parecía magnetizada, y que desprendía una luz fluorescente.

Esta historia real podría haber servido de inspiración para uno de los  experimentos más famosos y controvertidos de los EE.UU., el conocido como Experimento Filadelfia, efectuado en 1943. En este experimento un destructor americano llamado USS Eldridge sufrió una supuesta tele-transportación de cientos de kilómetros. Al parecer el buque se desvaneció durante la prueba de un generador de campo electromagnético para lograr la invisibilidad, y así no ser detectado por parte del enemigo.

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Fotografía del Queen Mary en Nueva York en 1945 donde se aprecia un cable gordo en el costado de babor usado para reducir el magnetismo del casco.

Según Carlos Allende, un marino mercante embarcado en un buque próximo a este destructor, se provocó la aparición de una niebla espesa y verdosa que sería la causante de la desaparición del buque de guerra. Pero con el tiempo se dieron algunas explicaciones razonables. Realmente se estaba probando algo único y novedoso para aquellos años conocido como Degaussing. Esta técnica se utiliza para reducir la firma magnética del buque. Los buque producen magnetismo debido a los materiales usados en su construcción así como dependiendo de la latitud donde fue construido. Los sistemas Degaussing reducían el magnetismo del buque para evitar la activación de minas de los enemigos. Para esta técnica se instalaban grandes bobinas alrededor del casco alimentadas por corriente continua controlada así como gruesos cables.

No sabemos si lo que le ocurrió al Mohican estuvo relacionado con un fuerte magnetismo provocado por un exceso de carga metálica a bordo o por el tránsito por alguna zona geomagnética importante, lo que sí está claro es que fueron víctimas de alguna energía provocando quizá un viaje hacia lo desconocido durante varios minutos…

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JASS
Ingeniero de sistemas navales, seguidor del misterio, del fenómeno OVNI y de lo paranormal. Skywatcher, astronauta de salón, y sobre todo cadista. Le gusta escribir sobre historias de barcos. Colaborador en Informe Enigma. Contacto: joseasanchezs72@gmail.com

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