Infrasonidos, Ultrasonidos y Fantasmas

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Infrasonidos, Ultrasonidos y Fantasmas

El cuerpo humano, como una maquina perfecta que es, recurre a experiencias pasadas al enfrentarse a algo nuevo y así saber cómo hacerles frente. Cuando se trata de algo desconocido le es imposible encontrar una senda que le sirva, por lo que se genera esa sensación de temor y ansiedad. Una herramienta evolutiva que nos sigue siendo útil hasta día de hoy, siendo una respuesta de nuestro subconsciente ante diversas situaciones que no podemos controlar, que no conocemos y que podrían entrañar un peligro. Y aún hoy, en pleno siglo XXI, se sigue creyendo que ser racional es incompatible con ser emocional, pero tener miedo a menudo puede ser bastante razonable, sobre todo, ante el mayor enigma de todos, la muerte y lo que eso conlleva.

Pero la verdad, es que somos muy complejos. Nuestro cerebro es el único con capacidad de abstracción y de asimilación de que hay un pasado, un presente y un futuro incierto. Por supuesto, hay otros aspectos relacionados que vale la pena tener en cuenta, pero todas estas cualidades e inquietudes han llevado al ser humano por una senda de búsqueda incesante por saber que hay más allá de la “nada”. ¿El por qué?, quizás para no tener miedo cuando llegue el momento que tarde o temprano todos experimentaremos y que es la muerte, algo que nadie quiere asumir pero que desde el punto de vista de la evolución, es seguro. Sin embargo, cuando esto se tornar una obsesión para ciertas personas, se convierte en lo que se denomina el Sindrome Tanatofobía”.

Con un toque suave y casi hipnótico, el dios griego Tánatos cumplía la tarea de quitar la vida a los hombres. Hoy, su nombre se relaciona con ese último momento al que estamos destinados.

Y tal como señala Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y Estrés (SEAS):

Son sensaciones físicas tan intensas que les asustan y les hace pensar que están a punto de morir. Claro, esa sensación para alguien que tiene tanto miedo a la muerte, se convierte en un estado muy angustioso que los hace llegar al hospital pensando que lo que tienen es muy grave”.

Pero curiosamente, muchas otras personas afrontan este hecho a través de investigaciones en el campo de la ciencia y la paraciencia, con la intención de arrojar luz a uno de los grandes enigmas de la humanidad. ¿Hay más vida después de está vida?

¿Que son los fantasmas?

En 1857 el pedagogo francés Allan Kardec editó El libro de los espíritus, volumen fundacional del espiritismo moderno. Según Kardec y sus miles de seguidores, tras la muerte nuestra alma sobrevive al cuerpo y asciende a un nivel superior de existencia. Aunque por lo general los espíritus permanecen ocultos a los vivos, estos pueden entrar en contacto con nuestro mundo de distintas maneras. Y no son pocos, los que respaldan esta hipótesis con la conocida ley de la Conservación de la energía, lanzada por el considerado padre la química actual, Antoine Laurent Lavoisier (1743 – 1794). Dicha ley afirma que:

La cantidad total de energía en cualquier sistema físico aislado (sin interacción con ningún otro sistema) permanece invariable con el tiempo, aunque dicha energía puede transformarse en otra forma de energía. En resumen, la ley de la conservación de la energía afirma que la energía no puede crearse ni destruirse, solo puede cambiar de una forma a otra”

Antoine Laurent Lavoisier (izquierda) Allan Kardec (derecha)

Y aunque existen infinidad de teorías y creencias para explicar que pudiera ser, quizás la más extendida y en la que un alto porcentaje de la población cree (dos de cada diez españoles tienen la certeza de que existen los espíritus) es que son el alma de los difuntos, que por diversos motivos han decidido permanecer en este plano terrenal. Otros aseguran que son demonios, algo maligno, pero la ciencia cada vez más está más convencida de que este tipo de apariciones son provocadas por nosotros mismos. Si bien es cierto que el colectivo científico plantea cuatro posibles causas por las que vemos a los llamados “fantasmas” (fallos cerebrales, parálisis del sueño, Intoxicación por monóxido de carbono e Infrasonidos) hoy queremos hablar de la más plausible de todas y a tener en cuenta: los Infrasonidos y Ultrasonidos

Infrasonidos y Ultrasonidos, enemigo de lo fantasmagórico

Como hemos visto, la ciencia cada vez avanza más en este campo y experimentos recientes han podido demostrar que muchas de esas sensaciones o apariciones, no solo tienen una explicación lógica sino que, además, están dentro de nosotros mismos. Esa explicación la encontramos en los sonidos de baja frecuencia o también llamado infrasonidos. Ondas acústicas que están por debajo del espectro audible de un ser humano. Dicho espectro audible se encuentra entre los 20 Hz y los 20.000 Hz (hertzios). Por debajo se encuentran los infrasonidos, y por encima, los ultrasonidos. Para que nos hagamos una idea, la frecuencia más baja que podemos oír es un LA a 27,5 Hz, muy próximo al límite inferior audible por una persona normal. Sin embargo, los animales pueden rebasar estas frecuencias establecidas. Esos infrasonidos o ultrasonidos son los mismos que utilizan los elefantes para comunicarse unos con otros, estando lejos de su propia manada, atravesando incluso obstáculos sólidos.

El infrasonido puede ser producido por muchos fenómenos diferentes, como pueden ser las tormentas, los fuertes vientos estacionales, los patrones del clima, algunos tipos de terremotos, música en la lejanía (imperceptible a simple oída) un camión que no escuchemos pasar, un avión o un tren, cualquier cosa que pueda producir una onda de sonido, puede afectar a nuestro oído interno, nuestro sistema nervioso y nuestra vista generándonos emociones primarias -ansiedad, tristeza y ataques de pánico- En otras palabras, el cerebro es capaz de percibir ondas que el oído no oye. Esto podría explicar que algunas de las visiones o percepciones en ciertos lugares tildados o tachados de “malditos o encantados”.

Una de las frecuencias más estudiadas han sido los 19 Hz-, en el límite del rango del oído humano, una frecuencia que provoca malestar general, mareo, miedo e, incluso, hacernos hiperventilar. Esta frecuencia se encuentra muy próxima a la cual los globos oculares vibran -18.9 Hz-, un efecto físico que puede provocar en algunas ocasiones ilusiones ópticas. Y si a esto le sumamos los otros factores anteriormente citados, es posible, que esta frecuencia sea la responsable en muchas ocasiones de las “visiones fantasmagóricas” –imágenes inexistentes- que algunas personas creen haber visto en determinados lugares.

Los síntomas demostrados y probados en este tipo de lugares, demostraron que aplicando infrasonidos o ultrasonidos en sujetos sin que estos lo supieran, les provocaban mareos, perdidas de equilibrio, visión borrosa, palpitaciones, nerviosismo, escalofrío, agobio, sensación de tristeza y en algunas ocasiones, las temidas visiones del supuesto “más allá”.

Pero hay otra realidad muy viva y que se escapa al control de todo lo que aquí mostrado. Y son esos fenómenos que se manifiestan en ambientes totalmente controlados y donde ni los infrasonidos o ultrasonidos intervienen. De la misma forma, todo buen investigador debe conocer sus limitaciones y saber controlar todo el ambiente que le rodea. Esto incluye, todo lo citado en este artículo.

Jorge Ríos
Director Informe Enigma y Enigma en la Onda en Onda Cero Menorca.

 

 

 

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Jorge Rios Corral
Investigador y divulgador de la temática paranormal. Es director y presentador en Informe Enigma y Enigma en la Onda en Onda Cero Menorca. Colaborador independiente en varios medios de comunicación como el último Peldaño o Rne Barcelona, en Cataluña Territori Magic. Articulista en la revista Mundo Misterioso y Delegado de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP) en Gerona y así como coordinador de TCI España en Cataluña. Contacto: enigma-rpa@hotmail.com

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