Expedientes X ocultados por los Gobiernos (IV): Encuentros OVNI en la URSS

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Agosto de 1984, un caza de combate ruso intenta derriba un OVNI en vuelo sobre espacio aéreo soviético. El objeto desconocido se defiende con un haz de luz cegadora muy potente. El avión y su piloto desaparecen para siempre. Jamás se supo lo que ocurrió. Estos son los incidentes OVNI’s menos conocidos sucedidos sobre los cielos de la antigua URSS.

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Uno de los OVNI’s avistados en la URSS acabó estrellándose en una zona de las montañas rocosas de la localidad rusa de Dalnegorsk. Días después del incidente fueron recuperados incluso algunos restos de aquel objeto volador no identificado. Entre aquellos restos del accidente, aparecieron diversas aleaciones de metal que eran increíblemente resistentes.

Bienvenidos una semana más a bordo, amigos de Informe Insólito. Hoy quiero compartir con vosotros una entrega nueva, en nuestra sección de Misterios Aéreos, de esos casos tan espectaculares sobre avistamientos y contactos OVNI que los gobiernos de nuestro planeta han ocultado a la opinión pública. En nuestro último artículo sobre este tema, titulado “EXPEDIENTES X OCULTADOS POR LOS GOBIERNOS (III): OVNIS VS AVIONES COMERCIALES” hablamos de todos esos encuentros que sufrieron distintos pilotos norteamericanos entre la década de los años 50 y los años 60 a lo largo de los EEUU de América. Encuentros espectaculares que siempre fueron desmentidos a la opinión pública y negados con pruebas falsas con el máximo empeño de desprestigiar a quien osaba airear estos encuentros al resto del mundo.

No solamente en los EEUU se daban encuentros en vuelo entre objetos voladores no identificados y pilotos civiles y militares. En los cielos del espacio aéreo de su máximo rival durante la Guerra Fría, la URSS, los episodios de encuentros y avistamientos eran continuos y crecientes en número. Y todo comenzó incluso hace muchos más años, cuando en el año 1908 sucedió el enigmático caso “Tunguska”, donde muchas evidencias recogidas demuestran que un gran objeto volador de fabricación no terrestre hizo explosión sobre la región siberiana de Tunguska. Una de las grandes investigaciones que se realizaron sobre este caso fue la que llevó a cabo el experto científico Vladimir Mekhedov, que pertenecía al Instituto Mixto de Investigación Nuclear de la URSS. Mekhedov recogió multitud de testimonios, en la zona de los hechos, de numerosos testigos que habitaban los poblados cercanos al lugar de la tremenda y salvaje explosión que ocurrió sobre sus cielos. Muchos de ellos dijeron haber visto un objeto de grandísimas dimensiones girar en el cielo de manera muy brusca, al menos en un par de ocasiones, antes de explotar en el aire y estrellarse finalmente. Todos los estudios que se han realizado sobre este tema demuestran que, fuese lo que fuese lo que sobrevoló Tunguska aquel día, estalló o explotó en el aire antes de impactar contra tierra. ¿Era pues un OVNI de gigantes dimensiones? ¿Una nave nodriza extraterrestre que entró de manera descontrolada en la atmósfera de nuestro planeta? Las dudas que se plantean sobre el caso son miles…

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Viajemos ahora con rumbo al espacio aéreo de las Islas Kuriles. Situadas en el Mar de Ojotsk, al Norte del Océano Pacífico, es un territorio disputado históricamente entre Japón y Rusia (URSS) y formado, en su mayoría, por numerosas islas volcánicas. El 24 de Julio del año 1957 apareció en vuelo, sobre sus cielos, una formación de varios OVNI’s de pequeño tamaño, que seguían a una enorme nave nodriza que iba liderando la formación. Las baterías antiaéreas  soviéticas no dudaron ni un solo segundo a la hora de considerarlo un enemigo en vuelo que se acercaba e inmediatamente comenzaron a disparar contra aquellos objetos voladores no identificados en vuelo. Después de una intensa descarga de fuego antiaéreo, no se consiguió, por parte de los soviéticos, hacer diana en ningún blanco. El episodio fue acallado por las autoridades soviéticas y quedó herméticamente enterrado bajo el secreto de los archivos soviéticos más enigmáticos del KGB.

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Mapa de situación de las Islas Kuriles, donde en 1957 baterías antiaéreas soviéticas abrieron fuego contra una flotilla de OVNI’s en vuelo.

En Abril del año 1967, emergieron a la luz pública unas polémicas declaraciones de Félix Rigel, científico e investigador durante años del programa espacial soviético. Declaró a la opinión pública que durante muchos años, al menos 20, los radares militares soviéticos llevaban detectando OVNI’s en vuelo en sus pantallas de manera casi continua. También advirtió de que los soviéticos sospechaban que esos avistamientos pudieran estar relacionados con algún programa secreto armamentístico norteamericano al mismo tiempo que los norteamericanos opinaban exactamente lo mismo cuando los hechos sucedían en el espacio aéreo de los EEUU. Por eso, declaró que ambas versiones estaban totalmente descartadas y que esos objetos voladores no identificados de origen desconocido no eran de procedencia terrestre. Sus palabras literales quedaron recogidas por la prensa del mundo entero: “Sobre la base de las pruebas acumuladas durante los 21 años de actividad de los OVNI’s, la comunidad científica soviética sustenta en general la opinión de que son naves dirigidas inteligentemente”.

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Durante el mes de Agosto del año 1984, y en una localización geográfica totalmente ocultada al público y nunca descubierta por los investigadores, un escuadrón militar de aviones de combate soviéticos recibe la orden de atacar a un OVNI que ha sido localizado sobre el espacio aéreo soviético. Tienen orden expresa de dispararle tan pronto como estuviera al alcance de sus aviones. El escuadrón de combate finalmente localiza al OVNI en vuelo y, cuando éste es atacado por los aviones soviéticos, parece que se defendió y repelió el ataque gracias a una especie de flash de luz cegador. El avión del Comandante y piloto soviético que lideraba aquel escuadrón de combate en vuelo, desapareció bajo aquella luz cegadora sin dejar rastro. El ataque fue inmediatamente suspendido por parte de los altos mandos militares soviéticos y el avión y el cuerpo de aquel piloto jamás apareció ni fue recuperado. Todo un enigmático incidente que se ocultó para siempre a la luz pública.

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La investigación de avistamientos OVNI en la URSS comenzó hace muchos años, cuando en el año 1908 sucedió el enigmático caso “Tunguska”, donde muchas evidencias recogidas demuestran que un gran objeto volador de fabricación no terrestre hizo explosión sobre la región siberiana de Tunguska.

Otro incidente que jamás se esclareció de manera pública en la URSS, sucedió el 29 de Enero del año 1986. El protagonista, en esta ocasión, fu un objeto volador no identificado con forma esférica, según los testigos. El OVNI avistado, acabó estrellándose en una zona de las montañas rocosas de la localidad rusa de Dalnegorsk, población elevada unos 611 metros de altitud sobre el nivel del mar y situada al Este de Rusia. Los testigos del aquel suceso aseguraron en sus declaraciones haber visto un fogonazo brillante de color azul durante una hora y media en el cielo, pero sin que emitiese ruido alguno. Días después del incidente fueron recuperados incluso algunos restos de aquel objeto volador no identificado. Entre aquellos restos del accidente, aparecieron diversas aleaciones de metal que eran increíblemente resistentes. Y, además, entre aquellos restos de aquel “fuselaje” de aquel OVNI, aparecieron unos trozos de una especie de gasa que estaba formada por fibras entrelazadas de carbón y metal.

Antes de suceder aquel incidente que contemplaron muchas personas, solo unas horas antes, se llegaron a contabilizar hasta 33 objetos voladores no identificados en el espacio aéreo de Dalnegorsk. Entre los testigos que dieron datos de aquel incidente OVNI, había cientos de residentes de aquella población pero no solo los habitantes de Dalnegorsk fueron testigos, también decenas de guardias de la Marina Naval Soviética en la zona pudieron contemplarlo. Enseguida hubo en televisión y radio diversos comunicados oficiales que trataban de camuflar el episodio achacando lo contemplado por cientos de personas a un simple suceso de extrañas condiciones meteorológicas. En posteriores investigaciones en la zona, los científicos pudieron comprobar sobre el terreno que en la zona del impacto de aquel OVNI, todo quedó magnetizado. No había huellas de ningún cataclismo de origen terrestre ni natural ni huellas de haberse usado en aquel lugar ningún tipo de tecnología humanamente conocida. ¿Qué explicación climática se le podía dar a aquel suceso? Ninguna, es obvio. Diversos expertos, incluso sostienen que en la zona donde el OVNI se estrelló, todavía podrían quedar restos y fragmentos en la actualidad.

Por sorpresa, y sin esperarlo, un gigante objeto en forma de disco negro con luces rojas alrededor de todo su “fuselaje”, que lucían en forma de destellos, emergió del agua y se mantuvo en el cielo durante varios minutos ante la mirada atónita de los tripulantes del barco soviético.

Pero si esto nos sorprende, no menos sorprendente fue la conversación entre varios pilotos militares que captó un radioaficionado sueco en Septiembre del año 1986, donde hablaban de que el tamaño del OVNI que estaban divisando era, al menos, como el de un campo de fútbol. Todo comenzó cuando la tripulación rusa de un buque rompehielos soviético captó en su radar la presencia, ni más ni menos, de un objeto submarino no identificado (OSNI) en pleno fondo del Mar de Kara. Intentaron contactar con aquel objeto que se movía en el fondo submarino a través de señales de radio y le comunicaron de alguna manera que emergiese pero no recibieron respuesta ninguna. Tras el contacto negativo, decidieron usar las cargas que habitualmente se utilizan para demoler hielo contra el objeto desconocido que estaba sumergido. Por sorpresa, y sin esperarlo, un gigante objeto en forma de disco negro con luces rojas alrededor de todo su “fuselaje”, que lucían en forma de destellos, emergió del agua y se mantuvo en el cielo durante varios minutos ante la mirada atónita de los tripulantes del barco soviético. El OSNI no emitía ruido alguno ni ningún sonido. El silencio, según los marinos, fue aterrador. Fue el momento en el que aviones de combate soviéticos salieron a interceptar al OSNI desde una base rusa situada en Siberia, pero nunca llegaron a poder alcanzar a disparar o atacar a aquel enorme OSNI, mientras que aquel radioaficionado sueco captaba todas las transmisiones de radio entre los pilotos en directo. Nunca se supo cuál era el origen de aquél fenómeno.

Y hoy quiero concluir este artículo recordando la impresionante historia vivida por el piloto comercial Viktor Okulov, piloto de la compañía aérea rusa Aeroflot, que el 22 de Febrero del año 1987 fue protagonista, junto a su tripulación, del avistamiento de una gran bola de luz muy brillante situada a unos 7 Km de distancia por delante de su avión. Fue tal la tensión del momento que llegó a comunicar al centro de control por radio, aterrorizado, lo que le estaba sucediendo y que aquello, fuera lo que fuese, se aproximaba contra ellos a gran velocidad. Viktor declaró que aquello tendrán unas tres veces el tamaño de su avión. Cuando la colisión parecía ya inevitable, a través de las transmisiones de radio se coló una voz muy relajada de niña pequeña, procedente, quizá de aquel gran objeto desconocido, que le dio instrucciones para evitar el impacto inminente. Viktor desveló aquellas palabras de forma literal, que fueron las siguientes: “Vira a la izquierda inmediatamente 90 grados, nosotros no podemos alterar el curso mientras usted esté en nuestro campo de energía”.

Viktor Okulov, piloto de la compañía aérea rusa Aeroflot, que el 22 de Febrero del año 1987 fue protagonista, junto a su tripulación, del avistamiento de una gran bola de luz muy brillante situada a unos 7 Km de distancia por delante de su avión.

Enseguida Viktor Okulov, piloto al mando de aquel vuelo de Aeroflot, hizo caso a las instrucciones recibidas y actuó los mandos del avión para realizar aquella maniobra evasiva. El avión enseguida viró y descendió de forma segura para evitar la colisión. Cuando alcanzaron en descenso unos 12.000 pies de altitud, el avión varió el rumbo y decidieron realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Astrakhan. El incidente entero quedó registrado y grabado en las cajas negras del avión que luego se analizaron para recuperar las conversaciones de radio y las voces que los pilotos escucharon de aquella niña. El incidente sucedió a unos 45 minutos de vuelo de la base de Aeroflot en Baku, sobre la costa del Mar Caspio en curso hacia Stalingrado. El OVNI fue registrado en todos los radares de control, aéreo, civiles y militares, durante unos largos 10 minutos antes de desaparecer para siempre. Jamás se supo el origen de aquel OVNI que casi colisiona con el avión de Aeroflot.

Como veis, amigos de Informe Insólito, también han sido numerosos los incidentes, avistamientos, accidentes y encuentros OVNI sobre los cielos soviéticos entre la década de los 60 y los años 80. Incidentes siempre ocultos a ojos de la opinión pública que, gracias a Dios, nos llegan a través de los numerosos testigos civiles, a veces como simples observadores y a veces como implicados en los propios sucesos. Seguiremos sacando a la luz, en nuestra sección de Misterios Aéreos, más casos ocultos protagonizados por OVNI’s a lo largo del planeta. Os espero en el próximo vuelo hacia el misterio….

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Iván Castro Palacios
Piloto comercial, instructor de Auxiliares de Vuelo y Piloto de Drones - RPAS e investigador de misterios aeronáuticos. Colaborador de Espacio en Blanco en RNE, de RTV Onda Azul de Málaga, de PTV Málaga Televisión, de La Noche de Andrómeda en LNDA Radio, de Otros Mundos con Javier Belmar y de Ya Te Vale FM. Contacto: ivancpmisterio@yahoo.es

6 Comentarios

  1. hola ,realmente impactantes los relatos de los diferentes hechos en la misteriosa Rusia ,muy destacable el trabajo realizado de búsqueda de cada uno de los eventos ,gracias ,me pregunto
    de tantos interrogantes ,los resultados de los análisis de materiales hallados en algunos de los casos
    ya que son pruebas tangibles.-atte severino

  2. hola IVAN,de todos los relatos en particular me detuve a recordar un relato contado por entonces un compañero de actividad laboral,soy jubilado de la pesca de altura,durante 27 años anduve en buques pesqueros,este compañero me cuenta que salieron con el barco desde puerto DESEADO,provincia de
    SANTA CRUZ ,ARGENTINA,hacia el norte y navegando cerca de la costa (la eslora del barco 25 metros),de noche cuando estaban cerca de CABO BLANCO,y haciendo el cambio de guardia,(un marinero reemplaza a otro en el manejo del timón ,(este tipo de barco lleva un solo capitán(patrón) y un solo maquinista y siendo de noche el capitán duerme,ante algún evento lo despiertan,vieron
    emerger desde el mar un gran disco luminoso que desapareció de su vista en pocos segundos, los
    testigos decidieron no comentar a nadie lo vivido,yo lo recibí muchos años después de sucedido
    aunque por esa zona se describen otros avistamientos emergiendo desde el mar.- salute atte severino

  3. Hola Iván, estupendos tus “Expedientes X”. He releído también los otros, y en el 2º cuentas que en 1953 un Doctor de la Universidad de Nuevo México habló de dos extraños satélites. Esto me animó a contarte una curiosa experiencia personal. El otoño de 1958 ó 1959 yo estaba con los Boy-scouts de Manresa, sección “lobatos”, la de los pequeños. Pasamos unos meses sin el local en que hacíamos nuestras reuniones, así que los jueves por la tarde las hacíamos en el parque público de la emisora (muy abandonado), en lo alto de la colina del “Castell”, situado en medio de Manresa. Durante las puestas de sol, observamos a la derecha y arriba del disco solar dos “segmentos” horizontales, uno más largo que el otro. Cuatro o cinco de nosotros nos sentimos interesados, pero al decírselo a la encargada y a los otros compañeros -seríamos unos 40-, nos llevábamos broncas por no atender a los juegos y canciones.
    Lo curioso es que cada semana los volvíamos a encontrar en el mismo punto en relación al sol poniente. Los pocos que nos interesamos en el fenómeno, (teníamos 9 ó 10 añitos) lo observamos también en alguna excursión del domingo desde otros pueblos de la provincia. Finalmente, con otro amiguito que tembién estudiaba conmigo en La Salle de Manresa, lo preguntamos a nuestro maestro (de Ingreso o 1º Bachillerato, el “Hermano Luís”). Nos dijo que no tenía importancia, que era completamente normal, que La Tierra tenía muchos otros satélites además de La Luna, que sólo era el más grande…
    Nos lo creímos y perdimos el interés, pensando que los veríamos siempre. Pero cuando, meses después, los buscamos en otras puestas de sol, nunca más volvimos a verlos.
    Lo que recuerdo, después de tantos años, eran dos “segmentos” completamente horizontales que reflejaban la luz del sol a la puesta, situados a las 2 del sol, a una distancia de 2 a 4 diámetros solares; el mayor de una longitud aparente de menos de un cuarto de diámetro solar, y el menor, la mitad. Los estuvimos observando durante dos o tres meses.
    Sería interesante poder compararlo con otras observaciones por el estilo, si las cuentan…

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