Execution Rocks, el Faro de las rocas de la muerte

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Esta vez no conoceremos la historia de un barco fantasma sino de un lugar relacionado con la seguridad para la navegación con un pasado terrible, y conocido por estar encantado. Los faros son construcciones que desde siglos tienen la función de avisar de peligros a los navegantes en bahías y litorales. Uno de los más llamativos e inquietantes, aunque no es el único que posee tenebrosas y oscuras historias, es el conocido como el Faro Execution Rocks.  Lugar donde se producen fenómenos paranormales y se oyen extraños gemidos bien entrada la noche.

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La zona donde se levantó el faro parece tener un pasado cruel y sangriento donde muchos prisioneros fueron ejecutados en tiempos de guerra. Otros corrieron la suerte de ser arrojados contra las rocas que lo rodean una vez asesinados y violados y otros lo hicieron con mala fortuna cuando naufragaban a bordo de sus barcos. El faro de Execution Rocks es un lugar visitado y frecuentado por seguidores del misterio e investigadores de los fenómenos paranormales. Execution Rocks, el faro de las rocas de la muerte.

La zona era muy peligrosa para la navegación de rutas comerciales debido a las numerosas rocas que sobresalían con la marea baja. Algunos barcos fueron destruidos y otros salieron gravemente dañados. Por esto fue necesaria la instalación de un faro.

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Imagen del Faro Execution Rocks durante el huracán Sandy en 2012.

Su construcción fue aprobada y financiada por el congreso norteamericano que aportó 25.000 dólares en el año 1847. Pese a todo el congreso tardó más de 10 años en decidirse. Las ideas iniciales eran más económicas, consistían en adaptar un pequeño barco como faro cuya misión sería la de transitar por la zona avisando de los peligros a marinos. No empezó a funcionar hasta 1850. Debido a lo ajustado del presupuesto, sus primeros ocupantes vivirían en la base de la torre. Años más tarde se le equipó de una lente Fresnel de cuarto orden para ser visible a más distancia. Y una década después, se le incorporó una bocina o trompeta Daboll para realizar señales de advertencia a buques en los días de mala visibilidad y niebla.

El faro se encuentra sito en Nueva York, en el centro de Long Island Sound entre los puntos New Rochelle y Sands Point. Fue diseñado por Alexander Parris y posee una altura de 17 metros con una potente luz de 10 segundos de periodo. Formado por seis plantas y con forma de tronco de madera, emite una potente luz de 10 segundos de periodo. Según cuenta la leyenda, ya que no existen documentos históricos que lo confirmen, en esta zona las autoridades militares británicas, los conocidos como casacas rojas, utilizaron dichas rocas para ejecutar a los enemigos, a los americanos colonos revolucionarios que se sublevaron contra Gran Bretaña. Esto ocurriría durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos, donde las colonias británicas se enfrentaron al Reino de Gran Bretaña entre 1775 y 1783.

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Situación del Faro gracias a la aplicación Google map.

Encadenaban a los prisioneros a las rocas durante la marea baja. Lo hacían principalmente cuando coincidía con las horas de luz para que fuera visto por todos como ejemplo para evitar la sublevación. Una vez encadenados eran olvidados hasta que la marea subía y los cubriera por completo. El proceso que duraba las horas que tardaba en subir la marea era agónico y desesperante. Los prisioneros trataban de escapar de aquellas cadenas sin éxito hasta que veían como el agua los iba tapando poco a poco. Al parecer esta manera de ejecución fue llevada a cabo durante varios años.

Pero no sólo estas rocas están teñidas de sangre de los colonos insumisos sino que cerca de una decena de cuerpos fueron arrojados a escasos metros de donde se encuentra el faro actualmente. Fue el vertedero de uno los asesinos series más peligrosos de América, Carl Panzram. Nacido en 1891 y ahorcado en 1930 fue un asesino en serie que odiaba a las personas. Como casi todos los asesinos de esta guisa fue maltratado, violado y humillado cuando era pequeño. Este personaje empezó a realizar sus fechorías en el reformatorio siendo muy joven, prendiendo fuego al edificio causando pérdidas de más de 100.000 dólares.

Con los años se especializó en robos y hurtos. Uno de sus robos más importantes fue perpetrado en la casa de un ex presidente de los EE.UU., en concreto de William Howard Taft, que fue el vigésimo séptimo presidente, el cuál gobernaría desde 1909 a 1913. Le robó una importante cantidad de dinero así como un revolver colt 45 con el que cometería bastantes asesinatos. Se compró un yate y empezó a moverse por las aguas cercanas a New Haven como un autentico pirata, robando a otras pequeñas embarcaciones.

Fotografia del asesino en serie Carl Panzram.

Su radio de acción se limitaba a bares y locales en suburbios cerca de pequeños puertos. Emborrachaba a marineros y los reclutaba prometiendo un falso empleo como tripulante para su yate. Una vez a bordo los drogaba para violarlos y asesinarlos. Carl se deshacía de los cuerpos arrojándolos a pocos metros del faro de Execution Rocks. Les colocaba grandes piedras alrededor del cuello para que no emergieran de su basurero particular. Huyó embarcado a otros países africanos como Luanda, Angola donde siguió cometiendo asesinatos atroces y campando a sus anchas. Parecía tener predilección por las rocas ya que asesinó a varias víctimas, sobre todo niños y chicos jóvenes  aplastándo sus cabezas contra las rocas. Confesó al final de sus días que había matado a 21 personas entre 1920 y 1929, llegando a sodomizar a cientos de hombres.

Por todas estas historias algunos investigadores y curiosos han decidido acercarse al faro para visitarlo. Lo cierto es que no se han ido de allí con las manos vacías sino que han podido recoger testimonios y experimentar en primera persona algunos fenómenos extraños. Han podido grabar y oír estremecedores sonidos guturales, gritos y voces con desgarradores llantos. Se cree que los espíritus de las victimas que allí fueron ejecutados se manifiestan de una manera agónica. Acompañado por pasos, golpes, tintineo de cadenas, y gritos.

Vista desde arriba del fF Execution Rocks.

Aquellos que han custodiado en el pasado el faro cuentan que entre sus paredes también han sentido desagradables sensaciones como opresión en el pecho e incluso inmovilidad en algunas extremidades como brazos y piernas, imposibilitándoles moverse o levantarse. Han percibido olores fuertes, en concreto olores a flores, olores extremadamente perfumados. Algunos piensas que muchas de estas manifestaciones podrían proceder de las pobres victimas arrojadas por el asesino en serie Panzram así como su propio espíritu.

El faro se abre al público por temporadas previa reserva, de difícil acceso por una antigua escala, se tarda unos 45 minutos en llegar por lancha. Su estado no es muy bueno pero puede visitarse a través de algunas agencias locales. Este faro de Execution Rocks está actualmente automatizado y alimentado por paneles solares.

Si queréis pasar una experiencia posiblemente inolvidable no dudéis en visitarlo. Es importante en la historia americana ya que está listado en el Registro Nacional de lugares históricos de América y es considerado hito de la ingeniería americana, además de ser uno de los faros más siniestros de América

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JASS
Ingeniero de sistemas navales, seguidor del misterio, del fenómeno OVNI y de lo paranormal. Skywatcher, astronauta de salón, y sobre todo cadista. Me gusta escribir sobre misterios navales, ufología. Colaborador en Informe Enigma. Contacto: joseasanchezs72@gmail.com

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