Europa, el satélite de Júpiter que podría albergar vida

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El tamaño del universo es difícil de calcular, incluso para la más voladora de todas las imaginaciones. Las posibilidades de que sea La Tierra el único planeta del universo con capacidad para albergar vida son casi inexistentes. Quizás la vida no sea exactamente como la imaginamos, o no se adapte a las descripciones de las criaturas procedentes de otros mundos que vemos en las películas de ciencia ficción. Pero una criatura viva sigue siendo, valga la redundancia, una criatura viva, aunque tenga las dimensiones de una bacteria o un protozoo, y por ello, siguen siendo igualmente interesantes.

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Es posible que sea la distancia la que nos dificulte la búsqueda de la vida en otros rincones del firmamento. Pero lo cierto, es que dicha vida podría encontrarse más cerca de La Tierra de lo que podemos imaginar. Quizás ni siquiera sea necesario salir del Sistema Solar para empezar nuestra búsqueda.

El Sistema Solar esta formado por ocho planetas:

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  • Mercurio, el más cercano al Sol. Su proximidad al Astro Rey es lo que explica que no pueda albergar vida alguna. Su temperatura es demasiado alta.
  • Venus, el segundo en cercanía al Sol. De un tamaño similar a nuestro planeta, oculta sin embargo, varios factores incompatibles con la vida. Si bien no es tan cercano al Sol como Mercurio, su temperatura es incluso más alta que la del primero. Ello se debe a que tiene una atmósfera pesada, cargada de gases mortales para la vida. Dicha capa gaseosa produce un efecto invernadero bastante fuerte.
  • La Tierra, comúnmente conocido como el Planeta Azul, debido a las grande acumulaciones de agua líquida que forman nuestros mares y océanos. Con una temperatura media de 18 grados Celcius, es rico en vida, la cual es variada en formas y tamaños.
  • Marte, frió y con acumulaciones de óxido. Sobre su superficie se han encontrado lechos de ríos secos y acumulaciones de compuestos químicos que sin duda explican que, en el paso, este planeta pudo haber albergado vida bacteriana. Además, estudios científicos han demostrado que existe agua subterránea. En los polos hay hielo, pero no se debe al agua, sino al dióxido de carbono.
  • Los Gigantes Gaseosos, hasta ahora, los cuatro primeros planetas del Sistema Solar tenían una característica. Son puramente rocosos, si bien pueden contener una atmósfera, de composición y grosor variable. Sin embargo, esta característica no es compartida por los siguientes planetas del Sistema Solar. Dejando atrás Marte, pasamos el cinturón de asteroides, que separa los planetas rocosos de los gaseosos. El primero que nos encontramos es Júpiter, que si bien no es el primero en distancia al Sol, si lo es en tamaño.

Como su nombre indica, y a pesar de que contienen núcleos rocosos, estos planetas, a saber Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, están en la mayor parte de su superficie, formados por gases. Rara seria la vida que pudiese desarrollarse en esos medios, ademas de las bajas temperaturas que en ellos imperan. Sin embargo, estos planetas tienen decenas de satélites, los cuales tienen naturalezas bastante diversas de los cuerpos celestes alrededor de los que giran.

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Europa, uno de los varios satélites del Planeta Júpiter. Es ligeramente menor que La Luna terrestre. Su superficie contienen grandes acumulaciones de silicatos, y su núcleo parece estar formado por hierro y níquel (igual que el de La Tierra). Su atmósfera es tenue, pero curiosamente contienen oxígeno. Su superficie es escasa en cráteres, pero abundante en fracturas y estriaciones. Su superficie relativamente lisa es un indicador de su juventud, y ademas implicaría la existencia de un océano gigantesco, separado de la superficie por una gruesa capa de hielo.

La capa de hielo actuaria como aislante, separando al océano subterráneo de las gélidas temperaturas de la superficie del satélite, lo cual seria mucho más permisivo con la vida. De manera similar, en La Tierra, la superficie de lagos y algunos mares queda congelada durante las estaciones frías, lo que permite a la vida resistir los periodos invernales hasta el aumento siguiente de la temperatura.

Recientes estudios indican además, que la concentración de oxígeno en el agua de los océanos subterráneos de Europa es aun mayor que en los océanos de La Tierra. Dichas cantidades de oxigeno podrían mantener no solo microorganismos, sino también formas de vida más complejas.

El proceso vital desarrollado en Europa sería pues, similar a que ocurre en los fondos marinos de La Tierra, completamente asilado de la luz solar, la cual sin embargo, no seria necesaria. En los fondos marinos de La Tierra existen fumarolas que arrojan al agua marina, cantidades altas de minerales procedentes del interior terrestre, convirtiéndose en la base de las cadenas tróficas en estas zonas. Europa podría perfectamente contener sistemas similares.

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Juan José Alférez Cara
Biólogo. Le fascina la naturaleza y esa fuerza moduladora que durante millones de años ha dado lugar a todas las formas de vida que hoy habitan La Tierra, llamada Evolución, y que también ha servido de lienzo para las leyendas de todos esos escritores desde la Antigua Grecia hasta el Siglo XXI. Contacto:juanjoalferez1@gmail.com

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