El aún misterioso final del majestuoso velero danés Kobenhavn

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1883

Se desconoce cuál fue el final de uno de los barcos de velas más impresionantes y robustos de todos los tiempos. A día de hoy sigue siendo un gran misterio sin resolver. Una nave que surcaba todos los océanos con soltura y firmeza y que pese a ser insumergible se desvaneció en diciembre de 1928. El aún misterioso final del majestuoso velero danés Kobenhavn.

El Kobenhavn  fue concebido para transportar carga entre Europa y Asia y servir de buque escuela para futuros marinos y oficiales mercantes. Su armador era la Østasiatiske Kompagni (Danish East Asiatic Company). Pero debido al inicio de la Primera Guerra Mundial se detuvo su construcción. El casco del barco fue incautado por los británicos y convertido en barco de suministro y almacén de carbón remolcándose hasta Gibraltar y llamándose Black Dragon.

El casco del buque Kobenhavn utilizado como buque de suministro.

Cuando terminó la guerra se volvió a ordenar la construcción del velero desde cero en el astillero de Ramage y Ferguson en Leith, Escocia. Cuando finalizó en marzo de 1921 era el velero más grande del mundo. Tenía una eslora de 130 metros, una manga de 15 metros y con un registro bruto de casi 4.000 toneladas. Era un hermoso velero de cinco mástiles con más de 5.000 metros cuadrados de velamen y con la proa decorada con la figura tallada de Absalon, el  primer obispo cristiano de Copenhague. Además era el único velero del momento equipado con un motor diesel auxiliar de la marca Burmester & Wain y capaz de proporcionar 640 caballos. Este motor era de gran ayuda para poder maniobrar con mas facilidad en sus arribadas y salidas de puerto.

Realizó numerosas singladuras por todo el globo, el Pacífico, Sudamérica, Australia, Sudáfrica y Asia, gobernado por diferentes y experimentados capitanes. Su viaje número diez sería el ultimo que se conocería hasta su desaparición. Partió el 21 de septiembre de 1928 desde Norresundby al norte de la península de Jutlandia hacia Buenos Aires con una carga de 4.300 toneladas de cemento y tiza para después continuar con una carga de trigo hasta Adelaida en Australia. A bordo viajaban marineros, oficiales y 45 cadetes con edades comprendidas entre los 15 y 20 años.

El navío llegó a Buenos Aires el 17 de noviembre de 1928 para descargar la carga que transportaba. Aunque la operación fue rápida permaneció mas días de los previstos debido a problemas con los costes y comisiones de la mercancía que tenía que cargar para su siguiente destino en Australia. Debido a los problemas con la carga, el capitán Hans Ferdinand Andersen decidió embarcar en su lugar unas 700 toneladas de lastre (normalmente arena o piedras). Esta carga proporcionaría estabilidad durante la navegación y mejor defensa a las embestidas de la mar.

Fotografía del velero Kobenhavn.

Salió de Buenos Aires el 14 de diciembre de 1928 con intención de utilizar la ruta normal. Atravesaría el atlántico sur en dirección al cabo de Buena Esperanza en el extremo sur de África para navegar por el océano Índico y poner proa hacia Australia. Ruta que llevaría unas seis semanas  aproximadamente hasta llegar a Adelaida donde las previsiones eran la de cargar trigo para Europa.

Tres días después de partir de Argentina, el 17 de diciembre estableció comunicaciones por radio con el buque SS Arizona a unas 40 millas al este de Montevideo. El 22 lo hizo con el buque noruego a vapor William Blumer informando de su posición a 900 millas del archipiélago británico de Tristán de Acuña en el Atlántico Sur. El mismo día también lo hizo con el buque SS City of Auckland informando que todo estaba bien y que estaban a bordo realizando los preparativos para la navidad. A partir de ese día ya no se supo nunca nada más del majestuoso Kobenhavn .

La compañía armadora del buque no empezó a sospechar de que algo iba mal hasta muchos días después. Era normal pasar largos periodos sin tener noticias de la nave debido a las extensas singladuras y al corto alcance de su equipo de radio. La naviera organizó una búsqueda invirtiendo unos 10 millones de coronas danesas (1,4 millones de euros). Para liderar la búsqueda nombraron al ex capitán del Kobenhavn  HK Christensen. Christensen había sido el capitán anterior a Andersen.

Para la operación de búsqueda se barrió una superficie de un millón de millas cuadradas y se utilizaron varios buques. El vapor australiano Junee, el petrolero danés México, el petrolero de bandera panameña SS Deucalion y el SS Beltana entre otros muchos. Algunos de ellos financiados por familiares de los cadetes que desaparecieron como el yate noruego HoHo.

Mientras tanto fueron muchos los avistamientos de barcos de velas en apuros que fueron reportados. El 21 de enero de 1929, un maestro de escuela destinado en una de las islas de Tristán de Cuña, observó lo que parecía un barco de cinco palos en apuros, muy dañado, con casco negro como el del Kobenhavn  y aparentemente sin tripulación. Varios días después los lugareños informaron de haber visto restos de un barco repartidos por los arrecifes. La compañía armadora envió un barco a esa zona en abril de 1929 que junto a la Marina Real británica buscaron por el perímetro durante meses sin ningún resultado.

En julio de 1930 otro buque frigorífico argentino avistó un barco fantasma a la deriva de cinco mástiles durante una fuerte tormenta. Semanas después se siguieron reportando avistamientos desde la costa de Perú de lo que parecía un barco enorme de cinco palos. Se sumaron más observaciones durante meses y años desde la Polinesia y otras islas del Pacífico.

En 1934 un barco finlandés aseguró haber encontrado los restos del Kobenhavn al sur de Australia, pero nunca se confirmó. En el mismo año un barco pesquero noruego que recaló en la isla más remota del planeta, la isla volcánica de Bouvet, a unos 1.800 km al norte de la Antártida, encontró algo realmente interesante. Un mensaje dentro de una botella. Se trataba del supuesto diario de uno de los cadetes embarcados en el Kobenhavn. En este diario al parecer se relataba que el barco había sido destrozado por la colisión con un iceberg y que habían tenido que abandonar la nave en los botes. Diario que nunca fue contrastado ni comprobado.

Imagen satelital de la remota Isla de Bouvet.

En 1935 se encontraron restos humanos esparcidos por varios sitios cerca de un maltrecho bote que se encontraba enterrado en la arena en la costa suroeste africana a 400 millas de Swakopmund en Namibia. Parecía tratarse de nada más y nada menos que siete esqueletos con cráneos de morfología supuestamente escandinava y ataviados con uniformes navales pero nunca se confirmó la procedencia de estos restos óseos.

Un grupo de padres de los alumnos embarcados realizaron todo lo posible por intentar averiguar el paradero de sus hijos. Una de las iniciativas que llevaron a cabo fue la de consultar con Sir Arthur Conan Doyle las cartas escritas por los cadetes que enviaron antes de partir de Buenos Aires. Conan Doyle fue escritor, médico y creador de Sherkock Holmes pero en aquellos años era también un gran seguidor del mundo espiritista a parte de masónico. Se llegaron a hacer sesiones de espiritismo con ayuda de algunos médiums para obtener luz sobre la desaparición del Kobenhavn. Las respuestas obtenidas del «más allá» no fueron descabelladas ni misteriosas más bien reales y esperadas, murieron por ahogamiento.

Los avistamientos de barcos fantasmas parecidos al Kobenhavn siguieron ocurriendo. Sus imágenes espectrales se dejaban ver en lugares despoblados y remotos donde las tempestades y la mar arbolada eran acompañantes habituales. Barcos con finales misteriosos y probablemente trágicos cuyos restos podrían descansar en cualquier playa de los cinco continentes o en las profundidades oscuras de algún recóndito lugar. Confiemos que algún día se arroje algo de luz sobre ésta y otras desapariciones cuyos secretos son guardados celosamente por los colosales océanos.

 

Fuentes: National Library of Australia, CPH Post DK, Histarmar

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JASS
Ingeniero de sistemas navales, seguidor del misterio, del fenómeno OVNI y de lo paranormal. Skywatcher, astronauta de salón, y sobre todo cadista. Le gusta escribir sobre historias de barcos. Colaborador en Informe Enigma. Cofundador y miembro del Grupo Zpectrum Cádiz Contacto: joseasanchezs72@gmail.com

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