Misterio en los cielos del Mar de Alborán

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15 de Mayo de 1969, un avión militar español Grumman-Albatross con 8 tripulantes sufre un misterioso accidente en el Mar de Alborán. Su última emisión de radio fue “¡Vamos hacia un gran sol!. El 2 de Julio de 1969, 2 meses después, desaparece en la misma zona otro avión antisubmarino An-17. Comienza así la enigmática historia en esta parte del Mar Mediterráneo…

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Bienvenidos una vez más a bordo, amigos de Informe Insólito. En esta nueva travesía llena de misterio y con una alta dosis enigmática, viajamos hacia el Sur de la Península Ibérica, en concreto hacia el interior de las aguas del Mar Mediterráneo donde se sitúa una conocida pequeña porción de terreno bajo soberanía del Reino de España.

El Grumman UH-16 -Albatros- desaparecido el 15 de Mayo del año 1969 llevaba 8 tripulantes a bordo. Solamente el Teniente de Navío llamado Pedro MacKingley Liceaga fue rescatado con vida. El resto de la tripulación pereció en el accidente aéreo.

El conocido Mar de Alborán recibe su nombre del islote almeriense de Alborán, situado a 90 kilómetros al Sur del puerto de Adra, de unos 5 kilómetros de tamaño total de superficie terrestre. Este mar ha sido testigo de varios avistamientos OVNI en los años 60 y 70, algunos de ellos recogidos por la prensa de la época. Hoy nos vamos a centrar en lo que aseguraba el veterano y pionero ufólogo y submarinista amante del mar, Don Antonio Ribera, en su libro titulado “Los doce triángulos de la muerte”, del año 1976.

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Este autor aseguraba que existían muchos triángulos en nuestro planeta como el célebre y mundialmente famoso y conocido Triángulo de las Bermudas. Llegó a contar un total de 12 y uno de ellos lo situaba precisamente en el Mar Mediterráneo occidental, del cual uno de cuyos vértices se hallaría en este Mare Nostrum por haberse registrado precisamente numerosos fenómenos OVNI y también diversas catástrofes aéreas, de las cuales voy a hablar a continuación.

El conocido Mar de Alborán recibe su nombre del islote almeriense de Alborán, situado a 90 kilómetros al Sur del puerto de Adra, de unos 5 kilómetros de tamaño total de superficie terrestre. Este mar ha sido testigo de varios avistamientos OVNI.

Vamos a comenzar hablando de un accidente que en un principio no tiene nada de especial ni de particular pero el cual, marca el inicio de diversos acontecimientos profundamente enigmáticos. Viajamos al 15 de Mayo de 1969, justamente en la misma región donde sucedió el accidente y la catástrofe de Palomares. En aquella ocasión se estrelló contra el mar un avión militar del tipo Grumman-Albatross, con 8 tripulantes a la altura del Cabo de Gata a una milla de distancia de la costa. Solo el Teniente de Navío llamado Pedro MacKingley Liceaga fue rescatado con vida. El resto de la tripulación pereció en el accidente aéreo.

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No se sabe el cómo ni el por qué sucedió este accidente aéreo, la causa se desconocía por completo. Lo que sí se sabe es que este avión viajaba en formación junto con otro del mismo tipo desde Cartagena hasta Jerez de la Frontera. Un barco que navegaba cerca del lugar, con matrícula de Bilbao, logró rescatar al único superviviente junto con otros 2 cadáveres. Los otros 5 cuerpos restantes de la tripulación jamás fueron hallados ni apareció el más mínimo rastro de ellos ni pista alguna.

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“Los Doce Triángulos De La Muerte”, publicado por Antonio Ribera en el año 1976.

El piloto de aquel vuelo nunca pudo explicar las causas del accidente que sufrió. Sin embargo él solamente repetía y repetía y se recordaba de una frase que exclamó en los últimos momentos de aquel trágico vuelo:

  • “¡Vamos hacia un gran sol! … ¡Vamos hacia un gran sol!…

Lo que a continuación narraré en este artículo es lo que convierte al suceso anterior en un suceso de carácter excepcional.

El 2 de Julio de 1969, menos de 2 meses después del accidente que os he contado anteriormente, desaparece en el Mar de Alborán un avión antisubmarino, tipo Grumman, que era un hidroavión conocido en el argot aeronáutico comoel ataúd volante”, después de que la base de Jerez de la Frontera perdiera contacto radio. El avión fue buscado de inmediato por todas las autoridades y cuerpos de salvamento y rescate, buscado casi al instante por numerosos aviones, helicópteros y unidades de superficie de distintas bases Españolas; participaron incluso las bases situadas en el archipiélago de las Islas Canarias, lo que hizo que el despliegue en este segundo accidente fuese realmente impresionante. Con lo cual, de ello se deduce que le dieron una importancia sumamente enorme, quizás porque como dice Antonio Ribera, algo raro supondrían que pasaba allí en aquella zona del Mar Mediterráneo.

Capitán del Arma de Aviación S. V., Don Antonio González Boado Campillo.

La tripulación de aquel vuelo desaparecido estaba formada por los Capitanes del Arma de Aviación S. V., Don Antonio González Boado Campillo y Don Francisco Blanco Rodríguez, por el Capitán de Fragata Don Evaristo Díaz Rodríguez y por el Teniente de Navío Don Eduardo Armado Badillo, así como por los Suboficiales especialistas del Ejército del Aire Don Ángel Francisco Rodríguez, Don Joaquín Martínez González y Don José Peña Moya.

El Capitán Antonio González Boado, disfrutaba de sus vacaciones cuando el mando del Ejército del Aire Español le ordenó realizar una misión secreta y de inmediato despegó del aeropuerto de Jerez de la Frontera con la misión de controlar y seguir a unos supuestos barcos rusos que podrían estar realizando una misión de espionaje en aguas de Gibraltar hasta Almería el 2 de Julio de 1969 sobre las 15:00 horas de la tarde.

Mapa de la Península Ibérica y del estrecho de Gibraltar mostrando la situación del Mar de Alborán al sur de España.

Las coincidencias entre el accidente anterior y este son enormes y reseñables. En primer lugar, el anterior avión siniestrado iba a estar, en un principio, comandado y dirigido por el Capitán del Arma de Aviación Antonio González Boado Campillo (el cual casualmente murió en el segundo siniestro) pero a última hora hubo un cambio. El tipo de avión era el mismo además, y el lugar de los accidentes, también coincidían en las coordenadas. Tampoco en ninguno de los 2 casos, las autoridades llegaron a ser capaces de dar una explicación a los hechos que habían causado esta segunda tragedia sobre la mar.

Por lo tanto, concluimos que son 2 accidentes exactamente IDÉNTICOS. La investigación realizada por el Ministerio del Ejército del Aire finalizaría declarando el siniestro de “inexplicable”. La dictadura del Generalísimo Francisco Franco ofreció a la prensa escasos datos sobre el accidente y pronto se olvidó del suceso. Para el Ejército del Aire, se debió a la mala suerte, sin más explicaciones.

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Avión antisubmarino Grumman como el pilotado por Antonio González de Boado, desaparecido en Julio de 1969 en el Mar de Alborán.

Además, la misión en la que se hallaban volando cuando sucedió la segunda catástrofe debía de ser muy importante dado que se encontraban entre los tripulantes de a bordo, altos mandos de la Marina Española. Se llegaron a encontrar restos dispersos del avión en el agua, tales como dos asientos de la aeronave, restos de aceite e incluso algunas ropas. Pero hagámonos la siguiente pregunta: ¿El simple choque con el agua puede destrozar hasta ese punto una aeronave?¿No nos sugiere más bien este detalle que el avión se habría desintegrado en el aire, justo antes de tocar el agua y no a raíz del impacto contra el mar? ¿Y qué causa habría podido motivar esa explosión aérea?.

Además se repite la historia, pues el último mensaje recibido por radio procedente del avión fue precisamente esa frase:

“¡Vamos hacia un gran sol…!”. Y luego se hizo para siempre el silencio. Este mensaje fue enviado por el telegrafista del avión. Según se ha podido saber, existe una cinta de control aéreo que captó este último mensaje del piloto. No se sabe el destino ni la suerte de esta grabación. La tripulación del Grumman pudo divisar algo parecido a un gran foco de luz intenso que volaba hacia ellos de manera incontrolada, que volaba hacia ellos en rumbo de colisión y no se trataba de ninguna aeronave conocida.

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En las transmisiones de radio, antes de accidentarse ambos aviones, se repetía y se recordaba una frase que exclamó el piloto en los últimos momentos: “¡Vamos hacia un gran sol! … ¡Vamos hacia un gran sol!…

Otra curiosidad del caso es que quien se salvó del primer accidente por un cambio de última hora y pereció en la segunda catástrofe que hemos contado, el Capitán Antonio González de Boado, fue unos de los pioneros en la investigación de los fenómenos OVNI en nuestro país. Escribía artículos en diversas publicaciones sobre astronáutica en los que defendía ferozmente el fenómeno OVNI, además de dar charlas y conferencias sobre el tema. Muchos compañeros nunca hablaron como si muriera, sino que prefieren decir que sencillamente desapareció, como si se hubiera ido con aquella luz con la que se toparon en vuelo y que tantas veces investigó el Capitán Antonio González Boado.

Sin  duda, las aguas cristalinas de las playas de la Isla de Alborán, forman ya parte de uno de los Triángulos de la muerte según Antonio Ribera y guardarán para siempre sus secretos bajo el mar, o quién sabe, quizá en alguna otra dimensión desconocida. Y con ello, llegamos a nuestro destino de nuevo, amigos de Informe Insólito, donde una vez más desembarcamos en una nueva historia llena de misterio y falta de respuestas…

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Iván Castro Palacios
Piloto comercial, investigador de misterios aeronáuticos. Colaborador de Espacio en Blanco en RNE, de RTV Onda Azul de Málaga, de PTV Málaga Televisión, de La Noche de Andrómeda en LNDA Radio, de Otros Mundos con Javier Belmar y de Ya Te Vale FM. Contacto: ivancpmisterio@yahoo.es

2 Comentarios

  1. Hola Iván, me despistaría y no vi este artículo el pasado Noviembre, y es un tema que me apasiona. “-Vamos hacia un gran sol”… Si vieras un gran foco de luz intenso que volara hacia tu avión de forma incontrolada, ¿no hablarías mas bien de intentar esquivar lo que se te venía encima? Con el “-Vamos…” parece más bien que su “ataud volante” era el que volaba incontrolado hacia el gran sol, fuera lo que fuera. Si le hubiera ocurrido ahora, yo sospecharía mas bien que les habrían hackeado el piloto automático.
    Una pregunta: los restos de ropas y los dos asientos que encontraron en el mar, ¿estaban quemados? Estoy pensando en el Metrojet 7k9268, el que nos contaste que se partió sobre el Sinaí, después de que los satélites detectaran “un destello de calor y una gran explosión”, pero en cambio los equipajes y las ropas no estaban quemados.
    ¿Qué fue el “gran sol” hacia el que volaron y les rompió el Grumman? A falta de explicación lógica, me permito delirar un poco: ¿ha habido algo en las proximidades que tuviera que ver con una bola de fuego sin explicación? Si, en el 45 los fuegos de Laroya, a unos 100 Km del lugar del accidente de marras… Sigo delirando: en un pueblecito de Sicilia, Canetto di Caronia, todavía se producen estos fuegos espontáneos, oficialmente explicados por gases subterráneos que arden en contacto con el aire; explicación oficial, claro, como en tiempos la de Laroya.
    Gracias por tu excelente artículo, aunque lo haya leído con medio año de retraso…

    • Muchísimas gracias por leer el artículo, Josep. Son muchas las preguntas y no tenemos más datos que los que aquí he podido compartir con vosotros. Parece ser que a los militares no les ha gustado mucho que rescatase este enigma de los cielos mediterráneos. En aquella época era imposible hackear un piloto automático porque los automatismos en los aviones eran muy pocos todavía y la informática a bordo no existía. Un abrazo

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