Incidente VELA: El suceso nuclear jamás resuelto

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Incidente VELA: El suceso nuclear terrestre jamás resuelto. El 22 de Septiembre de 1979, entre la Antártida y Sudáfrica sucedió algo sin precedentes sobre el mar. Los satélites captan 2 destellos luminosos gigantes entre los cielos de la Antártida y Sudáfrica. Una explosión nuclear de una potencia colosal y de procedencia desconocida sacudió la Tierra. Se bautizó mundialmente como “Incidente Vela”. Os lo cuento hoy en mi artículo…

Bienvenidos de nuevo a bordo, amigos de «Informe Insólito». En anteriores ocasiones he hablado del accidente aéreo más grave de la historia de la aviación comercial a nivel mundial (583 muertos), sucedido el 27 de Marzo de 1977. Fue el tristemente conocido accidente aéreo de Los Rodeos, en el Aeropuerto de Tenerife Norte (Islas Canarias, España). Analizamos entonces cómo se dieron, aquel día, todos los factores encadenados para que llegase a producirse la mayor catástrofe aérea de toda la historia.

 

La primera pista sobre el incidente nuclear, en Tenerife Norte

 

Si lo recordáis, analizamos una peculiaridad que se produjo. Tras la colisión de los dos Boeing 747 Jumbos de PAN AM y KLM, se encontró uranio empobrecido después de examinarse los restos de uno de los aviones implicados en el accidente. Se halló en el Boeing 747 de PAN AM.

Los sensores ópticos del VELA 6911 pudieron determinar que para provocar aquella intensidad, se necesitarían alrededor de los 2 ó 3 kilotones de potencia y enseguida se sospechó tanto de Israel como de Sudáfrica; ambos podrían ser los que estuviesen realizando pruebas nucleares en secreto.

Transcurridos 6 meses desde la catástrofe en Tenerife, el químico Agustín Cabrera halló restos de uranio empobrecido entre los restos del avión de PAN AM. Agustín Cabrera y la Junta de Energía Nuclear hallaron pruebas de la existencia de 400 Kg de este material tan peligroso y contaminante. ¿Por qué había 400 Kg de uranio empobrecido a bordo de los aviones accidentados?

Se comprobó que las señales de radioactividad podían ser rastreadas desde 300 metros desde el lugar del siniestro. La explicación oficial fue que el uranio empobrecido formaba parte de las estructuras instaladas en las alas de los Jumbos. El material estaba instalado en la cola de los aviones y no en las alas. ¿Cuál era el problema entonces? La alta toxicidad y radioactividad del uranio empobrecido.

 

¿Posible contrabando nuclear a bordo de uno de los aviones?

 

La otra versión de los hechos (mucho más extendida pero no oficial), fue la del contrabando de uranio empobrecido a bordo del Jumbo de PAN AM. El químico Agustín Cabrera dijo que este material se detectó entre los restos del Boeing 747 de PAN AM y no en el de KLM. Además, Boeing negaba la instalación de estructuras de uranio empobrecido en el fuselaje de las aeronaves.

Pero vamos a lo más importante que nos enlaza al tema de hoy. La prensa internacional publicó la noticia de que Sudáfrica anunciaba su nueva capacidad para manipular material nuclear. El Jumbo de PAN AM siniestrado tenía como destino Sudáfrica, tras despegar desde Tenerife Los Rodeos. ¿Sería un cargamento no autorizado de uranio empobrecido, camuflado a bordo de un avión de pasajeros y que nunca llegó a su destino? ¿Intentó usar EEUU un avión civil para realizar contrabando de uranio empobrecido?. Existen muchas preguntas sin respuesta.

 

En el año 1963, 130 países firmaron el “Partial Test Ban Treaty” (Tratado sobre Ensayos de Explosiones Nucleares), el cual prohibía todo ensayo de explosión nuclear en la Tierra excepto los que fuesen subterráneos, para así prevenir contaminación radiactiva.

 

22 de Septiembre de 1979. Un hecho sin precedentes

 

Volvamos de nuevo al 22 de Septiembre de 1979. Ese día, un satélite americano de vigilancia, el «VELA 6911», detecta 2 destellos luminosos gigantes en intensidad, en una zona situada en el Atlántico Sur entre Sudáfrica y la Antártida. Los sensores ópticos del «VELA 6911» pudieron determinar que para provocar aquella intensidad, se necesitarían alrededor de 2 ó 3 kilotones de potencia. Enseguida sospecharon tanto de Israel como de Sudáfrica. Ambos podrían ser los que estuviesen realizando pruebas nucleares en secreto.

Pero no todos los expertos estaban de acuerdo. Quizá podría no ser una prueba nuclear clandestina de un país y sí un suceso similar al sucedido en Tunguska (Siberia), en 1908. ¿Quién fue realmente el protagonista o culpable de aquel suceso?. EEUU puso en funcionamiento el “Proyecto Vela” y de esta manera comenzaba a controlar los ensayos nucleares tanto en la superficie como en la atmósfera de la Tierra.

 

El Proyecto VELA y el DARPA

 

En 1963, 130 países firmaron el “Partial Test Ban Treaty” (Tratado sobre Ensayos de Explosiones Nucleares). El Tratado prohibía todo ensayo de explosión nuclear en la Tierra excepto los que fuesen subterráneos, para prevenir contaminación radiactiva. El “Proyecto Vela” fue desarrollado por el “DARPA” (Defence Advanced Research Projects Agency; Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa) y supervisado por la USAF.

Se dividía en 3 partes principalmente. Una parte era el “VELA UNIFORM”, encargado de detectar las explosiones nucleares subterráneas. Otra parte era el “VELA SIERRA”, que usaba satélites para detectar las explosiones nucleares en la atmósfera. Y el último era el “VELA HOTEL”, que usaría satélites para detectar las explosiones nucleares producidas en el espacio, fuera de nuestra atmósfera. El programa se diseñó para funcionar 6 meses. Pero estuvo en funcionamiento 26 años, gracias a la eficacia de sus satélites.

6 satélites obtenían información para el “VELA HOTEL” y otros 6 satélites para el “VELA SIERRA”, navegando a cientos de kilómetros de altitud sobre la superficie terrestre. Poseían 12 detectores de Rayos X, 18 detectores de neutrones y Rayos Gamma. Podían captar destellos de duración menor a un milisegundo, similares a los de las explosiones nucleares cuando se producen. Tras ese primer destello se produce otro que dura solo unos pocos segundos y es menos intenso.

El “Proyecto Vela” fue desarrollado por el “DARPA” (Defence Advanced Research Projects Agency, Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa) y supervisado por las Fuerzas Aéreas de los EEUU.

No existe absolutamente ningún proceso o fenómeno natural que produzca el efecto de una explosión nuclear. El primer destello es alcanzado de manera inmediata por la propia onda de choque atmosférica (gas ionizado). Emite mucha luz pero enseguida se vuelve opaco y oculta la explosión.

 

2 destellos totalmente anómalos e inexplicables

 

Los satélites VELA podían captar las explosiones nucleares muy claramente pero algo extraño sucedió el 22 de Septiembre de 1979. Ese día se detectaron 41 explosiones nucleares de ensayos realizados por varios países pero el satélite «VELA 6911» detectó 2 destellos totalmente anormales y extraños. Tenían el perfil de explosión nuclear atmosférica y sucedieron entre Sudáfrica y la Antártida. Las coordenadas del lugar de los hechos son 47ºS, 40ºE, fuera del territorio donde las superpotencias estaban realizando sus ensayos nucleares.

El origen de los destellos resultó desconocido. El «VELA 6911» detectó de 2 a 3 kilotones en una de las explosiones. Se bautizó mundialmente como el “Incidente VELA”. Solamente podían ser 2 hipótesis las que describiesen realmente lo sucedido. O se trataba de una prueba nuclear secreta de Israel o Sudáfrica (tras muchas investigaciones de los Servicios Secretos Internacionales) o se trataba de algún objeto que hubiese entrado en la atmósfera desde el espacio exterior.

Podría tratarse de algún cometa o meteorito y que hubiese explotado al sobrepasar la atmósfera por el calentamiento sufrido en la entrada a la Tierra. Muy similar a lo (oficialmente) sucedido en Tunguska, Siberia, en 1908. Pero ahora sucedía sobre el Océano.

 

Israel entra en escena

 

Los servicios de inteligencia de muchos países hervían de actividad por averiguar quién era el responsable. La potencia de aquella explosión era asombrosa. En aquella época, Sudáfrica desarrollaba ya su propio programa nuclear. Casualmente en la zona donde detectó el «VELA 6911» los destellos gigantes, navegaban varios buques de la Armada de Sudáfrica que hacían maniobras.

Cuando todos los dedos señalaron entonces como culpable a Sudáfrica, un ingeniero nuclear de Israel, Mordechai Vanunu, entró en escena. Reveló al mundo entero que hacía 10 años que Israel desarrollaba su propio programa nuclear en el desierto de Néguev (al Sur de Israel). Para ello, colaboraba estrechamente con Sudáfrica. Las sospechas de culpabilidad entonces se repartieron entre Israel y Sudáfrica.

Sin embargo, el informe oficial de la Comisión de Expertos Nucleares del Presidente Cárter de EEUU, arrojó más dudas sobre la causa o el culpable del suceso. Decía literalmente: …al no haberse encontrado radiación en las proximidades del evento…”. Es decir, no existían pruebas en la zona de que hubiese sido una prueba nuclear. La radiación en la zona era CERO.

Cuando todos los dedos señalaron entonces como culpable a Sudáfrica, un ingeniero nuclear de Israel, llamado Mordechai Vanunu, reveló al mundo entero que hacía ya 10 años que Israel desarrollaba su propio programa nuclear en el desierto de Néguev, colaborando estrechamente con Sudáfrica en ello.

 

Repercusión Internacional y espías rusos

 

Al misterio que planeaba sobre el “Incidente VELA” se le unieron declaraciones de distintas instituciones internacionales sobre lo ocurrido. Los responsables del radiotelescopio de Arecibo declararon: Hemos detectado un suceso totalmente inusual en la Ionosfera de La Tierra”. El Gobierno de Australia declaró: Hemos registrado índices totalmente anormales de radioactividad en la zona, lo cual chocaba con el informe de la administración Cárter de EEUU.

Los propios científicos encargados del “Programa VELA” declararon que no había errores de medición y que la fiabilidad de los satélites estaba demostrada. Habían constatado las 41 explosiones nucleares restantes que ese día hubo en ensayos atómicos en la Tierra. El tiempo comenzó a pasar y el misterio no se aclaraba hasta que llegó Febrero de 1994.

Un ex-espía soviético, Dieter Gerhardt (Comandante de la Base Naval de Simon’s Town, Sudáfrica), declaró al mundo entero que los 2 enigmáticos destellos nucleares eran producto de 2 ensayos nucleares de Israel y Sudáfrica. El nombre del ensayo atómico fue “Operation Phenix”. Israel y Sudáfrica estaban seguros de que EEUU no los detectaría pero las buenas condiciones climáticas de ese día ayudaron al satélite «VELA 6911″ a detectarlos. No se le dio mucha credibilidad a este antiguo espía soviético puesto que también era ex-convicto.

El «Proyecto Vela» estuvo en funcionamiento 26 años, gracias a la eficacia de sus satélites. 6 satélites obtenían información para el “VELA HOTEL” y otros 6 para el “VELA SIERRA” navegando entre los 110.00 y los 113.000 Km de altitud sobre la superficie terrestre. Poseían 12 detectores de Rayos X y 18 detectores de neutrones y Rayos Gamma. Podían captar destellos de duración menor a un milisegundo, similares a los de las explosiones nucleares cuando se producen.

 

El misterio continúa hoy en día y sigue siendo un caso clasificado

 

Los documentos relativos al incidente, hoy en día, siguen siendo “CLASIFICADOS”.  La hipótesis del objeto extraterrestre llegado del espacio exterior, que pudo estallar al penetrar nuestra atmósfera, se ha diluido y ya no es consistente. Pero tampoco puede descartarse al 100%.

Por lo tanto, amigos y seguidores de los «Misterios Aéreos», no nos queda más remedio que esperar los suficientes años para ver alguna desclasificación de documentos. Podríamos hallar nuevas pruebas en esos documentos oficiales relativos al, ya mundialmente conocido, “Incidente VELA”. Hasta el próximo vuelo del misterio, amigos…

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Iván Castro Palacios
Piloto comercial, instructor de Auxiliares de Vuelo y Piloto de Drones - RPAS e investigador de misterios aeronáuticos. Colaborador de Espacio en Blanco en RNE, de RTV Onda Azul de Málaga, de PTV Málaga Televisión, de La Noche de Andrómeda en LNDA Radio, de Otros Mundos con Javier Belmar, de Ya Te Vale FM, de Informe Enigma con Jorge Ríos, de Días Extraños con Santiago Camacho y de Misterio en Red con Esteban Palomo. Contacto: ivancpmisterio@yahoo.es

5 Comentarios

  1. Artículo copiado íntegramente del publicado por el periódico ABC con fecha 23/09/2010. Ya que es un copia y pega, como mínimo poner de donde se ha realizado la copia.

    • En mi sección de Misterios Aéreos no hay absolutamente copiado ni realizado ningún copia y pega. Otro tema es que en distintas páginas demos la misma información puesto que se trata de los mismos datos. Lo que estamos en Informe Insólito es hartos de que a nosotros nos copien continuamente nuestros artículos realizados con mucho esfuerzo y mucha investigación y muchas horas de trabajo por parte de nuestros redactores. Gracias por leernos.

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