APOLO XIII: El fracaso más glorioso de la historia de la NASA

1
4933

Bienvenidos de nuevo a bordo, amigos de Informe Insólito. Retomamos la sección de misterios aéreos de nuestra web para viajar directamente esta vez hacia lo más lejano, hacia el espacio exterior ni más ni menos. Y como no, a uno de los lugares más estudiados por el hombre, la Luna, nuestro satélite natural por excelencia. Hace muy poquito veía de nuevo la película del incidente con el APOLO XIII y he querido recordar las particularidades de aquella misión americana que fue catalogada como el fracaso más glorioso de la historia de la NASA desde que comenzó la carrera espacial y la conquista lunar.

Publicidad:

El Apolo XIII fue la séptima misión tripulada del programa APOLO de los EEUU y la tercera que llevaba como objetivo el alunizaje en el satélite. Esta misión fue lanzada el 11 de Abril de 1970 a las 13:13 horas exactamente además. Pero el alunizaje nunca se completó debido a la explosión de un tanque de oxígeno 2 días después del despegue, inhabilitando el módulo de servicio SM, del cual dependía el módulo de mando CM. Los astronautas lograron usar el módulo lunar LM como bote salvavidas para regresar a la Tierra. Sufrieron escasez de energía, tanta que la nave solo pudo usar la energía equivalente a la que usa una máquina de hacer café casera para regresar a la Tierra. Sufrieron pérdida de calor en cabina, falta de agua potable (porque se produjo una congelación brutal debido a la falta de calor) y la rotura del sistema de depuración de dióxido de carbono, algo que quiero recalcar en este artículo. La tripulación entera logró llegar a la Tierra el 17 de Abril, 6 días después del lanzamiento.

El Comandante de la misión era James Lovell. Iba acompañado por el piloto del módulo de mando John L. “Jack” Swigert y por Fred W. Haise, que era el piloto del módulo lunar LM. Swigert sustituyó al piloto original del módulo de mando, Ken Mattingly, a última hora antes del despegue. El médico de la misión lo dejó en tierra debido a que le diagnosticó contagio por sarampión, algo que jamás tuvo Mattingly durante el resto de vida.

Publicidad:
Esta misión fue lanzada el 11 de Abril de 1970 a las 13:13 horas exactamente además. Pero el alunizaje nunca se completó debido a la explosión de un tanque de oxígeno 2 días después del despegue.

La primera pega de la misión fue durante el despegue. El motor central de la segunda fase (S-II) se apagó 2 minutos antes de lo previsto en el plan de vuelo de la misión espacial. Los 4 motores restantes estuvieron encendidos más tiempo para compensar la pérdida del motor central, así como el motor de la tercera fase (SIV-B). La misión siguió volando hacia una órbita de estacionamiento muy próxima a la calculada de inicio por los ingenieros, desde la cual pudo efectuar una inyección translunar (TLI) totalmente exitosa. Volaban ya directos hacia la Luna.

Cuando el APOLO XIII se encontraba a 200.000 millas de la Tierra, unos 321.868 km, recibieron una orden del Control de Misión de Houston que les pedía que encendieran los ventiladores de los tanques de hidrógeno y oxígeno, los cuales estaban destinados a estratificar los contenidos criogénicos y que servían a Houston para tener mejor precisión de las lecturas de cantidades en los depósitos. Exactamente 93 segundos después, la tripulación escucha una gran explosión acompañada de pérdidas en la energía eléctrica de la nave. La tripulación piensa de repente en aquel instante que un meteorito ha impactado contra ellos.

Publicidad:
El director de vuelos Gene Kranz, cuyas decisiones fueron vitales para la salvación del Apolo 13.

Realmente lo que ocurrió fue que el tanque de oxígeno nº 2, uno de los 2 tanques ubicados en el módulo de servicio, había explotado literalmente. Un aislamiento de teflón dañado en los cables que iban a los ventiladores dentro del tanque nº 2 permitió que los cables hicieran un fatal cortocircuito. El fuego que se ocasionó incrementó la presión más allá de su límite y la cúpula del tanque se rompió, llenando el compartimiento de las células de combustible (el sector 4) con oxígeno que se expandió muy rápidamente. La presión dentro del compartimiento expulsó las tuercas que mantenían atornillado el panel de aluminio que cubría el sector 4, el cual al explotar probablemente causó daños menores a la antena utilizada para comunicaciones. Las comunicaciones y telemetría con tierra se perdieron durante 1,8 segundos exactamente, hasta que el sistema se corrigió automáticamente pasando de banda corta a banda ancha.

Este incidente forzó a las válvulas de oxígeno a cerrarse en las celdas de combustible números 1 y 3, lo cual solo permitió que operaran durante 3 minutos. El choque también causó tanto la ruptura parcial de una línea del tanque de oxígeno nº 1 como una fuga en su válvula de paso, permitiendo que su contenido se escapara al espacio exterior durante los siguientes 130 minutos de vuelo a través del vacío espacial, vaciando por completo el suministro de oxígeno del módulo de servicio.

El choque también causó tanto la ruptura parcial de una línea del tanque de oxígeno nº 1 como una fuga en su válvula de paso.

Como las celdas de combustible combinaban hidrógeno y oxígeno para generar electricidad y agua, la celda de combustible nº 2 se desactivó y dejó a los módulos de mando y de servicio del APOLO XIII con la energía de las baterías bajo mínimos. La tripulación se vio forzada a desconectar el módulo de mando completamente y a usar el módulo lunar como un auténtico “bote salvavidas”. Esta “idea” de emergencia fue valorada durante una sesión de simulador en el entrenamiento pre-misión pero no se había considerado nunca como una posible situación real. Si no hubiera existido el módulo lunar, la tripulación jamás se hubiera salvado de la muerte.

Pero surge una duda: ¿Cómo sobrevivieron los astronautas a bordo después de haberse vaciado todos los tanques de combustible prácticamente? La foto que véis aquí es la madre de todos los “artefactos espaciales” hasta ahora inventados por el hombre, un invento totalmente improvisado que salvó la vida de los astronautas del APOLO XIII cuando volvían de emergencia al planeta Tierra. La foto está tomada justo durante el vuelo de retorno del APOLO XIII a casa con una de las cámaras “Hasselblad” de la tripulación. ¿Pero en qué consiste ese invento y cómo lo construyeron a bordo durante aquella fatídica misión? Os lo explico.

La foto que véis aquí es la madre de todos los “artefactos espaciales” hasta ahora inventados por el hombre. Salvó la vida de los astronautas del Apolo 13.

El problema surgía porque el módulo lunar estaba diseñado exclusivamente para acoger a 2 personas durante 36 horas y no a 3 astronautas durante 96 horas. Se dieron cuenta de que el aire se estaba saturando peligrosamente de dióxido de carbono, lo cual ponía sus vidas en peligro. Tenían que reemplazar los extractores circulares del CO2 del módulo lunar por unos limpios, pero solo tenían extractores extra en el módulo de mando, y con otro diseño cuadrangular. Era como encajar literalmente un cuadrado en un círculo. Algo imposible a priori.

En tiempo récord, los ingenieros de la unidad de sistemas de la misión APOLO XIII en el control de Houston en la Tierra, crearon un adaptador improvisado utilizando todo tipo de componentes que los astronautas tenían disponibles exclusivamente en el interior de la nave en el espacio, desde la tapa de un manual de vuelo hasta los calcetines de los astronautas. El objetivo era unir los extractores/contenedores cuadrangulares del módulo de mando con los circulares del módulo lunar, transportando el aire a través de una manguera improvisada. A este “invento” se le llamó “buzón”. La unidad de control de Houston en la Tierra, transmitió a los astronautas las instrucciones de cómo montar todo eso en un tiempo récord.

Y así fue como los tripulantes del fallido APOLO XIII pudieron sobrevivir hasta su reentrada en la atmósfera de la Tierra. Al acercarse a la Tierra, la tripulación separó el módulo de servicio y pudo tomar fotos del desastre que había sucedido, fotos que serían utilizadas para los análisis posteriores de los fallos de la misión. Fue en ese momento en el que la tripulación se sorprendió al ver por primera vez que el panel del sector nº 4 del módulo de servicio había desaparecido por completo. También se apreciaban daños en la antena.

Cápsula de Apolo 13 LEM en el que los astronautas efectuaron la reentrada en la Tierra.

Los astronautas separaron el módulo lunar “Aquarius”, quedando solamente el módulo de mando “Odissey” para comenzar su entrada en la atmósfera. Una entrada normal está acompañada de 4 minutos sin comunicaciones con el Centro de Control de Houston en la Tierra, período que se conoce como “velo negro”, ocasionado por la ionización del aire alrededor del módulo de mando. La posibilidad de que el escudo térmico hubiese sido dañado debido a la explosión del tanque de oxígeno, elevó la tensión durante el famoso velo negro, que duró 33 segundos todavía más de lo normal. Sin embargo, el módulo “Odissey” restableció el contacto por radio y amerizó a salvo en el Sur del Océano Pacífico, al Sureste de la zona de la Samoa Americana, exactamente a 6,5 km del barco de recuperación que estaba listo para rescatar a los astronautas. Irónicamente hay que destacar que fue el amerizaje más exacto de todas las misiones Apolo. La tripulación estaba en buenas condiciones exceptuando a Haise, quién sufría una seria infección en el tracto urinario por la falta de agua.

Fue el amerizaje más exacto de todas las misiones Apolo. La tripulación estaba en buenas condiciones exceptuando a Haise, quién sufría una seria infección en el tracto urinario por la falta de agua.

Y así recogemos en Informe Insólito una de las misiones más emocionantes, a la vez que fallidas, de todas las realizadas por la NASA en la carrera espacial. Un ejemplo de un gran trabajo en equipo, en grupo y con una gran superación que llevó a salvar la vida de los tres astronautas. Y con esto llegamos al final de este nuevo viaje en nuestra sección de Misterios Aéreos esperando volveros a ver en nuestro próximo vuelo rumbo al misterio y a las historias aéreas más enigmáticas y emocionantes, algunas todavía sin resolver…..

Compartir
Iván Castro Palacios
Piloto comercial, instructor de Auxiliares de Vuelo y Piloto de Drones - RPAS e investigador de misterios aeronáuticos. Colaborador de Espacio en Blanco en RNE, de RTV Onda Azul de Málaga, de PTV Málaga Televisión, de La Noche de Andrómeda en LNDA Radio, de Otros Mundos con Javier Belmar, de Ya Te Vale FM, de Informe Enigma con Jorge Ríos, de Días Extraños con Santiago Camacho y de Misterio en Red con Esteban Palomo. Contacto: ivancpmisterio@yahoo.es

1 Comentario

Dejar una respuesta