Los gobiernos se preparan para el impacto de un asteroide

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Cada año se descubren miles de asteroides nuevos que algunos consiguen pasar rozando la Tierra. Sabemos que más tarde o más temprano recibiremos el impacto de uno de ellos con un importante tamaño. Puede que ocurra dentro de 1.000 años, 500 o quizás la semana que viene.

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En estos días la NASA ha informado de la existencia de casi una decena de asteroides o cometas potencialmente peligrosos.  Ha sido después de examinar los resultados obtenidos por el telescopio de espacial de exploración infrarroja NEOWISE, que se encarga de la detección y seguimiento de estos objetos.

No es cuestión de alarmar a la población pero tenemos que empezar a pensar que puede ocurrir y que debemos estar preparados, ya que las consecuencias de un impacto potente pueden ser devastadoras para nuestro planeta. Afectaría al futuro de la Tierra y la humanidad. Por esto, ya hay varios proyectos en marcha para destruir o desviar la trayectoria de un asteroide algunos de ellos muy insólitos.

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Fotografía del meteorito de Chelyabinsk en 2013, en Rusia.

Aquellos asteroides que miden más de un kilómetro de diámetro están estudiados y localizados en una base de datos, pero los que están por debajo de esas medidas tan sólo conocemos un 1%.

En el pasado ya se dieron casos de grandes impactos, algunos de ellos provocando grandes catástrofes como el que supuestamente exterminó a los dinosaurios. Pero más recientemente en 2013 tuvimos un aviso, el 15 de febrero, un meteorito o meteoroide que se fracturó, cayó en Rusia. Estimado en unos 17 por 15 metros, pasó por la zona de Chelíabinsk, el cual dejó cientos de personas heridas. La energía que liberó en su explosión fue casi treinta veces superior a la bomba atómica de Hiroshima. Lo hizo a 20 kilómetros de altura. Los motivos podrían haber sido el impacto con otro objeto o que viniera con altísimas temperaturas casi convertido en una bola de fuego, por pasar muy cerca del Sol en su trayectoria hacia la Tierra.

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El último asteroide que pasó “rozando  la Tierra fue el asteroide 2011 MD a una distancia de 12.000 kilómetros. Diversos países y empresas privadas están actualmente trabajando en métodos de deflexión de asteroides. Rusos, chinos y americanos son los pioneros en estudios sobre alternativas para el desvío de estos objetos.

Como de costumbre estos países tienen preferencia por utilizar métodos destructores ante estas amenazas, como son el empleo de misiles balísticos para hacer añicos al objeto. Pero este tipo de tecnología conlleva sus riesgos ya que se trataría de transportar hasta el asteroide una carga nuclear acoplada. Carga que debe salir ilesa de un lanzamiento desde tierra donde se generan altísimas temperaturas. Así como traspasar la atmósfera y navegar por el espacio. Aunque romper al asteroide en miles de pequeños trozos no es nada seguro ya que en la explosión una gran parte de esos trozos se desplazarían sin control en la dirección de antes del impacto, es decir hacia la Tierra.

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Proyecto AIDA donde intervienen dos sondas, una la exploradora (AIM) y la otra la que impactaría DART.

Por esto se están estudiando y proponiendo métodos alternativos de deflexión.  Uno de los más avanzados y programado para el 2022 es el llamado AIDA (Asteroid Impact and Deflection Assesment) en el cual colabora la Agencia Espacial a Europea y la NASA. En este proyecto se quieren enviar dos naves o sondas a un asteroide binario conocido, llamado Didymos. Una primera sonda europea (mascot-2) del proyecto AIM (Asteroid Impact Mission) que se lanzaría primero para estudiar al asteroide binario y la segunda sonda más tarde del proyecto de la NASA DART (Double Asteroid Redirection Test) que sería la encargada de chocarse sobre la luna (Didymoon) de este sistema binario. Lo que estudiarían serían los efectos que provocaría una desviación de este pequeño cuerpo sobre el otro.

También está el proyecto del Johnson Space Center de la NASA por el cual quieren usar una nave que se aprovecharía de la gravedad para poder remolcar un asteroide. Los asteroides tienen masa y gravedad. Si se sitúa un cohete que posee masa y gravedad igualmente en una órbita cercana a la del asteroide y sin contacto físico con el mismo, la gravedad del asteroide tirara del cohete haciendo lo caer sobre él  de la misma manera la masa del cohete tirara de el asteroide. La idea es propulsar el cohete, dispararlo pero muy suavemente, solo lo suficiente para contrarrestar la caída hacia el asteroide, el resultado sería un asteroide remolcado.

Otro modo se trataría de acoplar en la superficie del asteroide, unas velas solares, unas grandes superficies que se desplegarían para poder recoger fotones procedentes del sol o utilizar el flujo de impulso del viento solar. Así lo convertirían en energía para propulsar al asteroide y desviarlo de su trayectoria hacia la Tierra.

Algunos prestigiosos científicos rusos proponen pintar al asteroide, todo o parte de negro, o de blanco o de un color reflectante, para absorber más la energía solar. Cambiaría su trayectoria o movimiento pero a largo plazo. Esto está comprobado teóricamente y ha sido utilizado y probado para explicar numerosos comportamientos relacionados con los objetos de pequeño tamaño. Es lo que se llama efecto Yarkovsky. Describe una pequeña fuerza que afecta al movimiento orbital de los asteroides causado por la luz solar. Cuando estos cuerpos se calientan re-radian la energía en forma de calor por el lado contrario provocando desviaciones, aumento de velocidad o frenada. Se crea un torque térmico que puede modificar la velocidad de rotación y la inclinación.

Dibujo de lo que sería el efecto Yarkovsky.

Lo que sí está claro es que es una catástrofe natural la cual podríamos evitar con los años y reaccionar a tiempo sería importante. Todavía queda mucho camino por recorrer  ya que habría que conocer muchos datos del asteroide, conocer su estructura, tamaño, peso, material del que está compuesto, trayectoria, velocidad y dar con una solución a tiempo , y a lo mejor cuando se conozcan todos estos detalles ya será demasiado tarde, confiemos que no…

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JASS
Ingeniero de sistemas navales, seguidor del misterio, del fenómeno OVNI y de lo paranormal. Skywatcher, astronauta de salón, y sobre todo cadista. Me gusta escribir sobre historias de barcos. Colaborador en Informe Enigma. Contacto: joseasanchezs72@gmail.com

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