Los espías de los cielos: los ojos que nos vigilan

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Uno de los protagonistas de la última guerra de Afghanistán no estuvo librando batalla sobre el terreno sino que lo sobrevolaba a mucha altura. Se llamaba “KEYHOLE” y era un “soldado” más del ejército de los EEUU. El combatiente más avanzado de las tropas americanas. Como él, existen muchos sobre nuestras cabezas que nos vigilan a diario desde nuestros cielos. Bienvenidos a Informe Insólito…

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Bienvenidos de nuevo a Informe Insólito, a mi sección de Misterios Aéreos, una semana más. Ayer veía en el cine una de las últimas grandes producciones españolas cinematográficas, “Zona Hostil”, una película dedicada a la memoria de los soldados españoles fallecidos en misiones internacionales. En concreto se trataba de una historia basada en hechos reales, que sucedió cuando el contingente español, basado en Afghanistán durante la última guerra (y digo bien, GUERRA, no solamente en acción humanitaria), sufrió un ataque perpetrado por los talibanes cuando realizaban una misión médica durante una evacuación sanitaria. Para mí, todo un peliculón que demuestra el riesgo que corren nuestros solados en cualquier guerra. Y me pareció muy interesante la ayuda brindada por los satélites a ese pequeño grupo de soldados que mantuvo su posición defendida ante un enemigo que multiplicaba el número de solados por cien.

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En 1954 se concibió el primer Lodkheed U-2, un avión espía de reconocimiento fotográfico capaz de volar a 23.000 metros de altitud mientras fotografía a una persona con todo detalle y gran resolución. Se creó para ser capaz de sobrevolar la URSS de Norte a Sur y Este a Oeste sin necesidad de tener que repostar combustible.

Nuestro planeta está plagado de espías, pero no solamente se trata de espías que caminan a pie con gabardina y sombrero o que atraviesan fronteras de incógnito y con identidades falsas. Cada día es más difícil situar esos espías tras la retaguardia de tu enemigo o colocarlos tras las líneas enemigas. Es por ello que la tecnología y su modernización han contribuido a ayudar en este sentido a mejorar esos espionajes sin poner en riesgo la vida de los agentes secretos. Por ejemplo en 1954 se concibió la idea del primer prototipo de avión espía Lodkheed U-2, un avión espía de reconocimiento fotográfico capaz de volar a 23.000 metros de altitud mientras fotografía a una persona con todo detalle y gran resolución. Se creó para ser capaz de sobrevolar la URSS de Norte a Sur y Este a Oeste sin necesidad de tener que repostar combustible. El avión se estrenó sobrevolando la antigua República Democrática Alemana en 1956 y luego comenzó sus misiones sobrevolando territorio soviético.

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El 1 de mayo de 1960 no tuvo tanta fortuna cuando un misil SA-2 lanzado desde una batería antiaérea soviética lo derribó sobre Siberia. El U-2 derribado despegó desde Turquía e iba pilotado por Gary Powers. Era su vuelo número 30 sobre la URSS. 5 días más tarde la URSS presionó al Presidente Eisenhower con este suceso y el piloto Powers fue condenado a 30 años de prisión por espionaje. En febrero de 1962 se canjeó a los EEUU por otro espía ruso llamado Rudolf Abel, que fue capturado en suelo americano mientras hacía labores de espionaje para la URSS. Los U-2 también realizaron misiones sobre Cuba en 1962. Precisamente uno de esos aviones fue el que descubrió las rampas de lanzamiento de misiles atómicos soviéticos en suelo cubano. Fue el punto de inflexión para que la CIA y el Pentágono estrenasen un nuevo satélite espía, el SAMOS-2, que llevaba de pruebas en órbita desde 1961, año en que se lanzó al espacio. Hoy en día todavía se siguen usando los U-2 para misiones de espionaje, que son repostados en vuelo por los aviones cisterna RC-135 americanos.

Los aviones AWACS (Airborne Warning and Control System, Sistema de Control y Alerta Aéreo en castellano) son aviones ya considerables que ejercen también tareas de vigilancia y control aéreo sobre determinados territorios donde hay ciertos conflictos e incluso sirven para proteger el espacio aéreo.

La US NAVY también posee aviones de vigilancia electrónica como son los EP-3 Orion y los EA-6B. En el año 2001, en abril en concreto, hubo una escaramuza aérea sobre el Mar de China cuando dos cazas militares chinos obligaron a tomar tierra a la fuerza a un EP-3 Orion que llevaba 24 personas como tripulación y que se encargaba de labores de vigilancia. Fue capturado. También los AWACS han entrado en escena en el mundo del espionaje en los cielos del planeta. Los aviones AWACS (Airborne Warning and Control System, Sistema de Control y Alerta Aéreo en castellano) son aviones ya considerables que ejercen también tareas de vigilancia y control aéreo sobre determinados territorios donde hay ciertos conflictos e incluso sirven para proteger el espacio aéreo donde realizan a veces cumbres internacionales importantes, eventos transcendentes, etc… A bordo llevan un sistema avanzado de vigilancia electrónica de largo alcance y comenzaron a prestar servicio en 1976. Su mayor particularidad es el gran radar en forma de antena circular que se sitúa sobre el fuselaje del avión. Con ello consiguen datos de identificación, altitud, velocidad y posición de cualquier objeto volador que se sitúe en su zona de vigilancia…

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Los aviones espías, como veis, nunca han dejado de ser útiles pero la CIA y el Pentágono han comenzado a apoyarse mucho más en los modernos satélites espías. Los primeros en poner ojos electrónicos sobre nuestras cabezas, los satélites espía, fueron los EEUU y la URSS, aunque luego Francia se unió a esta carrera y la actual Rusia ha mejorado lo que la URSS puso en órbita en su época. Arriba gozan de sistemas tales como sistemas de fotografía que transmiten por radio, detectores y sensores infrarrojos, rayos X, rayos ultravioleta y radar. Son capaces hasta de detectar instalaciones bajo tierra que posean tomas de ventilación desde el exterior, al localizar los gases que se emiten por esos tubos de ventilación. Una de las grandes misiones de los satélites americanos fue durante la Guerra de las Malvinas en el año 1982 cuando ayudaron a los ingleses a localizar a los buques argentinos con mucha antelación.

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La US NAVY también posee aviones de vigilancia electrónica como son los EP-3 Orion. En 2001, hubo una escaramuza aérea sobre el Mar de China cuando dos cazas militares chinos obligaron a tomar tierra a la fuerza a un EP-3 Orion que llevaba 24 personas como tripulación y que se encargaba de labores de vigilancia. Fue capturado.

Hubo un período entre 1959 y 1962 en el que nació el programa “DISCOVERER”, el cual estaba destinado a equipar aviones para poder recuperar las cápsulas que los satélites lanzaban a tierra con las fotos tomadas en misiones de espionaje. Los satélites espía solamente lanzaban a tierra esas cápsulas que contenían las fotos del espionaje cuando sobrevolaban Alaska. Se recogían en las cercanías del archipiélago de islas Hawai, en el Océano Pacífico. Este programa funcionaba gracias al satélite espía SAMOS-2. Describía una órbita completa a la Tierra cada 90 minutos y lanzaba la cápsula con las fotografías y películas, las cuales eran reveladas y analizadas en el Pentágono y en la sede de la CIA. En 1965 el SAMOS-2 se mejoró tecnológicamente y era el propio satélite el que podía ya revelar la película y las fotografías y enviar los resultados a la Tierra a través de su sistema de comunicaciones. A raíz de estos adelantos tecnológicos, por ejemplo, las bases militares secretas se enterraron bajo tierra y se suprimieron todas las carreteras que llegaban a ellas, así no había pruebas de su situación. El personal era trasladado en helicópteros. Es por ello que los satélites comenzaron a rastrear las bocas de ventilación de estas bases con infrarrojos y Rayos X.

En 1962 también se puso en órbita el sistema de satélites “FERRET”, satélites de reconocimiento electrónico que analizaban emisiones de radar y sistemas electrónicos relacionados con misiles. En 1963 se creó el sistema de satélites de vigilancia “VELA”, satélites preparados para rastrear explosiones nucleares en la Tierra y en el espacio. A finales de los 70 se pusieron en órbita los satélites “MIDAS” a 3.000 Km de altitud, sustituidos en 1971 por los satélites “IMEWS” que también detectaban explosiones nucleares y emisiones infrarrojas. Más tarde llegaron los 24 satélites geoestáticos “NAVSTAR” posicionados sobre todos los mares del planeta, satélites de sincronización y cálculo de distancias para facilitar la navegación marítima. Los servicios de inteligencia de los EEUU usaron 3 satélites geoestáticos para la alerta temprana en el Océano Índico, el Pacífico y el Atlántico. Otro fue usado para la toma de imágenes ópticas, el satélite “AFP-731” y luego se usó el satélite “LACROSSE” de imágenes radar y un satélite de vigilancia oceánica con radar, infrarrojos y redes de detección de explosiones y misiles.

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Entre 1959 y 1962 nació el programa “DISCOVERER”, el cual estaba destinado a equipar aviones para poder recuperar las cápsulas que los satélites lanzaban a tierra con las fotos tomadas en misiones de espionaje. Los satélites espía solamente lanzaban a tierra esas cápsulas que contenían las fotos del espionaje cuando sobrevolaban Alaska. Se recogían en las cercanías de Hawai.

Rusia cuenta con 11 satélites de inteligencia electrónica, 2 de reconocimiento fotográfico, 3 de reconocimiento aéreo 9 de detección de misiles. En 1985 los ingenieros americanos tuvieron que dotar a los satélites de un sistema de cifrado pensado para evitar las interferencias de un sistema antisatélites soviético llamada “ASAT”.  Ya en 1990, en la Guerra del Golfo, los norteamericanos situaron los satélites del Departamento Nacional de Reconocimiento KH-11 (sustituto del “AFP-371”) y KH-12 (que costó 1.300$ millones de dólares) sobre Irak, que servían para controlar vehículos, artillería y movimientos de tropas. Tomaban imágenes, las codificaban y las enviaban a través de otro satélite mejor posicionado para que se recibieran en tiempo real en tierra. Todavía sigue en servicio el KH-12, pesa 11 toneladas y orbita a 320 Km de altitud pudiendo obtener una foto de hasta 20 cm de resolución. Solamente transmite sobre dos puntos cuando los sobrevuela, Groelandia y el Pacífico. Desde ambos lugares se transmite la información a Washington posteriormente. Y en cuanto a la vigilancia marítima existen 4 grupos de satélites llamados “OSUS”, satélites de vigilancia oceánica que vigilan mediante radar e infrarrojos a los buques en alta mar.

Los servicios secretos y los servicios de información saben que todos los seres de sangre caliente y todas las máquinas de la tierra desprenden calor, con lo cual son detectables siempre. Las tropas se localizaban aunque estuvieran escondidas bajo la vegetación y las máquinas reales se diferenciaban de las simuladas a propósito. También son detectables zonas minadas, fosas comunes en lugares de conflicto e instalaciones bajo tierra. Pero nada de esto serviría sin la labor del analista de los servicios de inteligencia que analiza minuciosamente cada dato de la información que le llega. En la Guerra de Vietnam, los norvietnamitas engañaron a los satélites encerrando animales, que desprendían mucho calor, en los túneles. Así los satélites interpretaban que esos túneles estaban llenos de tropas.

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En 1990 en la Guerra del Golfo, los EEUU situaron los satélites del Departamento Nacional de Reconocimiento KH-11 (sustituto del “AFP-371”) y KH-12 (que costó 1.300$ millones de dólares) sobre Irak, que servían para controlar vehículos, artillería y movimientos de tropas. Tomaban imágenes, las codificaban y las enviaban a través de otro satélite mejor posicionado para que se recibieran en tiempo real en tierra.

En la Guerra de Afghanistán, el satélite “KEYHOLE” fue el mejor soldado de los EEUU. Era capaz de observar cualquier objeto a 20 cm de resolución fotográfica desde 320 Km de altitud. Tenía solamente un pequeño gran inconveniente; la órbita era tan baja que sufría una gran erosión con el roce del aire en la atmósfera y ese efecto lo destrozaba tras un año de servicio. La CIA y el Pentágono saben que los satélites espía son el futuro de la vigilancia oculta y discreta y sustituirán a los espías de a pie sobre el terreno. Además, los satélites no se dejan comprar ni se venden al enemigo. Los analistas de la CIA suelen ser universitarios de nacionalidad estadounidense entre 18 y 35 años con un sueldo entre 34.000 $ y 42.000 $ al entrar en la agencia.

Espero que este repaso a los sistemas de vigilancia basados en satélites espía os parezca tan interesante como insólito, y por ello os lo dejo en este nuevo artículo en mi sección de Misterios Aéreos, aquí en Informe Insólito. Hasta el próximo vuelo del misterio, amigos….

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Iván Castro Palacios
Piloto comercial, investigador de misterios aeronáuticos. Colaborador de Espacio en Blanco en RNE, de RTV Onda Azul de Málaga, de PTV Málaga Televisión, de La Noche de Andrómeda en LNDA Radio, de Otros Mundos con Javier Belmar y de Ya Te Vale FM. Contacto: ivancpmisterio@yahoo.es

4 Comentarios

  1. si supieran los seres humanos quien nos vigila desde los cielos os aseguro que temblaria todo ser humano de este mundo.empezando por esos listillos que se creen dioses en tecnologia.

  2. hola Ivan,siempre es interesante saber mas, sobre como espían estos que se creen “dueños” del mundo ,pero
    siempre esta la creatividad ,que se pone de manifiesto en grado sumo cuando no tienes los recursos ,Vietnam los echó ,y no tenía satélites ni aviones espías ,solamente coraje,inteligencia y patriotismo,salute a todos/as Severino

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