Las matemáticas como instrumento de búsqueda en el caso del Malaysian MH370

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Nos llegan novedades en relación a la búsqueda del vuelo MH370 de Malaysian Airlines, sobre todo novedades en torno a la investigación que intenta desvelar el posible lugar de impacto del avión en el agua, en el caso de que se hubiese estrellado en el Océano, claro. Os cuento en mi artículo de hoy como me parece una hipótesis bastante descartable. Despegamos…

Bienvenidos una vez más a mi sección de «Misterios Aéreos», amigos del misterio. Siempre me mantuve fiel, en el sentido de teneros informados, en torno al caso de la desaparición más famosa de una aeronave en nuestra época, como bien sabéis todos, el caso del avión de Malaysian Airlines desaparecido el 8 de Marzo del año 2014, el tristemente famoso vuelo MH370.

El satélite Inmarsat – 3F1 descubrió la zona en la que el avión desaparecido había perdido el contacto. Marcó esa zona con un radio que iba desde Java, en Indonesia, hasta el Sur del Océano Índico, al suroeste de Australia.
Parece ser que, ahora, diversos científicos están manejando un sistema de búsqueda que utiliza una red de boyas de investigación oceánicas para averiguar, mediante una simulación matemática, el lugar donde hipotéticamente se habría estrellado el vuelo MH370 de Malaysian Airlines.

Para refrescaros un poco lo sucedido y ponernos en antecedentes, el avión desaparecido se trataba de un avión modelo Boeing 777-200 que, tras despegar de Kuala Lumpur con destino a Pekín, desapareció sin dejar rastro junto con sus 239 ocupantes (227 pasajeros y 12 miembros de la tripulación) después de que alguien cortase a bordo, desde el interior de la aeronave, las comunicaciones con el exterior de manera totalmente voluntaria además de hacer descender al avión a una altitud tan baja que fue imposible que los radares civiles rastreasen su trayectoria, volviéndolo prácticamente invisible. Pero solo los radares civiles. Tras ese suceso a bordo, el Boeing 777 corrigió su rumbo y, según fuentes oficiales, se dirigió volando hacia el Sur. Como bien sabéis, en otros artículos en los que os he dado información al respecto, no estoy de acuerdo en absoluto con ese rumbo final del avión y lo más probable es que volase con rumbo Oeste y jamás con rumbo Sur.

Ahora, con la ayuda de las matemáticas y a través de una simulación, un equipo internacional de científicos parece haber dado (siempre según ellos, insisto) con la clave del lugar exacto de colisión del vuelo MH370. Este caso ha llegado a convertirse en el segundo incidente más trágico que involucra a un avión Boeing 777. El gastos en las labores de búsqueda supera ya los 155 millones de dólares (algo más de 138 millones de Euros). La búsqueda más cara en la historia de la aviación comercial mundial.

El avión desaparecido se trataba de un avión modelo Boeing 777-200 que, tras despegar de Kuala Lumpur con destino a Pekín, desapareció sin dejar rastro junto con sus 239 ocupantes (227 pasajeros y 12 miembros de la tripulación) después de que alguien cortase a bordo, desde el interior de la aeronave, las comunicaciones con el exterior de manera totalmente voluntaria

Si viajamos al mes de Enero del año 2017, el Centro de Coordinación de la Agencia Conjunta del Gobierno de Australia, canceló la búsqueda tras no haber podido localizar el avión en el Océano Índico oriental, en un área de rastreo de más de 120.000 km2, que se marcaron como la zona de posible colisión. El último intento de búsqueda del vuelo MH370 se produjo el pasado Marzo pero también terminó sin éxito.

Según los investigadores, el satélite Inmarsat – 3F1 descubrió la zona en la que el avión desaparecido había perdido el contacto. Marcó esa zona con un radio que iba desde Java, en Indonesia, hasta el Sur del Océano Índico, al suroeste de Australia. Desde entonces, en la orilla de varias playas del Suroeste del Océano Índico, se han ido encontrado distintos (supuestos) restos que corresponderían al fuselaje del MH370.

¿Cómo descubrió el satélite la zona de pérdida de contacto con el avión? De esta manera. El Boeing 777 llevaba instalada una unidad a bordo que enviaba conversaciones de voz y datos por satélite. Esta unidad logró reconocer 2 llamadas telefónicas sin contestar que se hicieron desde tierra al avión y realizó además varias transmisiones rutinarias. Todo esto se realiza bajo un protocolo claro de comunicaciones entre satélite y avión; esta comunicación necesita una estación en tierra que reciba los datos procedentes del avión, a una hora y en una frecuencia concreta. No es una transferencia inmediata pues hay un tiempo en el que la señal viaja ida y vuelta desde el avión a tierra. A este tiempo se le llama intervalo de desfase de ráfagas y su duración depende de la distancia que recorre la señal.

Ahora, con la ayuda de las matemáticas y a través de una simulación, un equipo internacional de científicos parece haber dado (siempre según ellos, insisto) con la clave del lugar exacto de colisión del vuelo MH370. Este caso ha llegado a convertirse en el segundo incidente más trágico que involucra a un avión Boeing 777.

El problema de la ecuación que se le plantea a los investigadores es que la distancia, que es muy fácil de calcular, define un círculo cuyo centro es el lugar que hay debajo del satélite aunque éste puede ser muy amplio y no define en qué posición se halla la aeronave. La unidad de datos del vuelo MH370 desaparecido envió 7 señales. La penúltima de ellas era una solicitud de inicio de sesión, cosa que solo sucede cuando se reinicia el dispositivo tras haberse apagado (igual que sucede con nuestro PC de casa cuando lo arrancamos). Los expertos piensan que el apagado sucedió a causa de la falta de combustible en el avión y el sistema se reinició solo al activarse un generador eléctrico de emergencia que funciona con una turbina de aire de impacto que llevan casi todos los aviones comerciales. Hay que tener en cuenta que todos los aviones planean sin motor y en el planeo sin combustible del Boeing 777 de Malaysian Airlines se pudieron recorrer cientos de Km de distancia sobre el mar, lo que amplía el radio de búsqueda.

Los investigadores tratan de acotar esta área de búsqueda sabiendo que la unidad de datos del satélite Inmarsat – 3F1 transmite a una determinada frecuencia, frecuencia modificada por el propio efecto Doppler que añade la propia velocidad del avión. A este fenómeno se le llama desplazamiento de frecuencia de ráfagas. Hasta el momento, se han utilizado multitud de patrones de búsqueda para dar con el paradero del vuelo MH370, desde simulaciones oceánicas hasta el análisis bioquímico de los percebes unidos a los restos que llegaron a las costas de Sudáfrica, para averiguar la temperatura del agua a la que fueron expuestos. Sin embargo, en un estudio publicado este martes en la revista Chaos, de AIP Publishing, un equipo internacional de investigadores desarrolla un nuevo enfoque matemático para analizar el movimiento de los restos a la deriva, en el Océano.

En los nuevos resultados de las investigaciones que se llevan a cabo, ese nuevo enfoque matemático ha sido capaz de identificar el lugar del impacto gracias a los modelos de las cadenas de Markov, que han reducido de forma importante la posible ubicación, marcando supuestamente una zona al Norte de la región donde se habían estado concentrando todos los esfuerzos de búsqueda. El modelo utiliza las ubicaciones y la fecha de avistamiento de los restos confirmados del avión, junto a las mediciones oceánicas recopiladas por el Global Drifter Program. Este programa es una base de datos pública que recopila la información de una red mundial de boyas de medición (drifter), que flotan a la deriva para investigar las corrientes oceánicas y otros parámetros como la temperatura, la salinidad, las olas y el viento.

El área de búsqueda estimada por los científicos varía de 33 a 17 grados de latitud Sur en el arco del satélite de Inmarsat que detectó por última vez al Boeing 777. Esta zona se encuentra al Norte de la última área de búsqueda recomendada por la Organización de Investigación Científica e Industrial del Commonwealth.

Aunque la teoría es muy bonita y precisa, en la práctica los expertos se están encontrando con un montón de variables que pueden modificar todas las teorías. Por lo tanto y en resumen, según los investigadores, si el MH370 volaba estabilizado antes de perder la señal, el avión volaba hacia el Sur. Los datos de los efectos Doppler señalan que perdió altitud a mucha velocidad, clara indicación de falta de combustible y que entró en una caída libre. 

En la cadena de Markov, cada cambio de trayectoria de la boya sin rumbo, es un evento que funciona de forma independiente a cualquier otro movimiento anterior. Para definir el lugar exacto, las boyas se colocaron en una cuadrícula compuesta por más de 3.000 espacios para simular dónde flotarían los desechos del avión. «Hemos propuesto una representación del modelo de cadena de Markov en la deriva de los restos que aún no se han encontrado del vuelo MH370. La dificultad de las mediciones radicaba en el hecho de que hasta ahora se han localizado muy pocos restos del avión«, comenta Philippe Miron, de la Universidad de Miami, autor principal del estudio.

La cadena de Markov es un tipo de proceso estocástico, que se aplica cuando existe un encadenamiento de sucesos. La probabilidad de que ocurra un evento depende solamente del evento inmediatamente anterior, por eso se denomina como cadena, porque todas esas probabilidades están de cierto modo unidas. Esta herramienta matemática, por ejemplo, es la base del algoritmo de Google, PageRank, creado por Larry Page en 1997. Este sirve para otorgar un valor numérico a cada página web y a partir de él, establecer el orden en el que aparecen tras una búsqueda.

El Boeing 777 llevaba instalada una unidad a bordo que enviaba conversaciones de voz y datos por satélite. Esta unidad logró reconocer 2 llamadas telefónicas sin contestar que se hicieron desde tierra al avión y realizó además varias transmisiones rutinarias. Todo esto se realiza bajo un protocolo claro de comunicaciones entre satélite y avión; esta comunicación necesita una estación en tierra que reciba los datos procedentes del avión, a una hora y en una frecuencia concreta.

Los científicos, señalan que el cambio de condiciones estacional del océano Índico les obligó a desarrollar hasta tres modelos diferentes. Esto, les permitió predecir con precisión el movimiento de los restos del avión durante las labores de búsqueda. Posteriormente, tras el análisis, el área de búsqueda estimada por los científicos varía de 33 a 17 grados de latitud Sur en el arco del satélite de Inmarsat que detectó por última vez al Boeing 777. Esta zona se encuentra al Norte de la última área de búsqueda recomendada por la Organización de Investigación Científica e Industrial del Commonwealth. Advierten que se deben de tener en cuenta los efectos de la inercia de los restos del avión (flotabilidad, tamaño y forma).

Pero todo esto que acabáis de leer podría no tener validez alguna. ¿Por qué? La razón es la siguiente. La antena de comunicaciones de un avión se comunica a partir de los satélites Inmarsat como hemos visto. Días posteriores a la desaparición del vuelo MH370, sus datos se utilizaron para trazar la trayectoria del avión desaparecido antes de que cayera. Sin embargo, si la información fue hackeada desde el interior del Boeing 777, la ruta no pudo ser la correcta, y todo este tiempo se estuvo buscando en el lugar equivocado. ¿Por qué una serie de peritos franceses quieren acudir al FBI? Debido a que quieren recabar toda la información que la agencia de inteligencia y la empresa aeronáutica tienen en su poder para desentrañar la verdad ante tales sospechas. Además, todos los intentos por conseguir información del avión desaparecido han sido un fracaso hasta ahora. La compañía se basa en que mucho de lo solicitado entra en la categoría de «secretos de la industria» que de ninguna forma pueden ser revelados.

Seguiremos informando sobre este caso, amigos de Informe Insólito y de los Misterios Aéreos; hasta el próximo vuelo…

Fuentes: Aviation Herald y artículos propios.

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Iván Castro Palacios
Piloto comercial, instructor de Auxiliares de Vuelo y Piloto de Drones - RPAS e investigador de misterios aeronáuticos. Colaborador de Espacio en Blanco en RNE, de RTV Onda Azul de Málaga, de PTV Málaga Televisión, de La Noche de Andrómeda en LNDA Radio, de Otros Mundos con Javier Belmar, de Ya Te Vale FM, de Informe Enigma con Jorge Ríos, de Días Extraños con Santiago Camacho y de Misterio en Red con Esteban Palomo. Contacto: ivancpmisterio@yahoo.es

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