La historia del tiburón Megalodon

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No necesitamos contratar a ninguna agencia estadística para que nos haga un estudio sobre qué criaturas son las más temidas por la gente. Las historias de padres y abuelos nos ayudan en nuestras elecciones desde muy temprana edad. Algunas de estas historias tienen fundamento histórico; otras, la inmensa mayoría, carecen del mismo.

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Los océanos cubren tres cuartas partes de la superficie del planeta, alcanzando profundidades de más de doce kilómetros y hay más gente que ha visitado la luna que sus oscuros abismos. Por ello, no hace falta tener la imaginación de los escritores clásicos para darse cuenta de la enorme variedad de extrañas formas que pueden a día de hoy estar todavía fuera del alcance de nuestros ojos.

Tiburones, rayas, tortugas y celacantos. A simple vista pueden parecer nombre de criaturas marinas dichos al azar. Nada más lejos de la realidad. Todos ellos son animales que llevan en el medio marino muchos millones de años. Nos centraremos en los escualos. Hace más de 400 millones de años, cuando la vida en tierra firme apenas levantaba un palmo del suelo, los tiburones ya dominaban los océanos, eso sí, con diferencias frente a sus parientes actuales.

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megalodon

Actualmente contamos con más de 450 especies; todas ellas adornando nuestros mares y océanos, aunque algunas se aventuran en ríos, y como no, también en nuestros exquisitos platos de cocina. Los hay que miden pocos centímetros y otros que llegan a los quince metros, como el caso del tiburón ballena, gigante que sin embargo se alimenta de plancton y peces pequeños.

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El esqueleto de los tiburones está formado por cartílago, característica que los hace muy difíciles de estudiar para los paleontólogos. El cartílago no fosiliza. Por ello, los registros fósiles de múltiples especies de tiburones antiguas están relegados a sus dientes, los cuales si son de carácter óseo.

Las leyes de escala estudiadas en los tiburones actuales nos indican una proporción entre la longitud y colocación de los dientes con la longitud del cuerpo completo.

Megalodon es una palabra que se ha puesto de moda en los últimos años. Hasta hace poco, solo los aficionados a la paleontología sabían de su existencia. Los estudios muestran que pudo tratarse de un tiburón que alcanzaba más de quince metros de longitud, aunque algunos piensan que incluso más, hasta unos veinticuatro. Cualquiera de esas cifras supera la longitud de algunas ballenas actuales.

tamaño megalodon

Apareció en el Cretácico, cuando los dinosaurios aún habitaban la tierra. Se desarrolló en épocas posteriores, cuando los reptiles gigantes se extinguieron y fueron progresivamente sustituidos por los mamíferos. La especie desapareció en el Plioceno.

El mar resiste mucho mejor que el medio terrestre los cambios que ocurren y que con frecuencia ocasionan cambios en la fauna. El hecho de que se hayan encontrado dientes de Megalodon a profundidades de hasta 4.000 metros, llevó a muchos científicos a pensar que la especie podría haberse mantenido con un número bajo de ejemplares hasta hace escasamente 11.000 años.

Un animal tan grande necesitaba mucho alimento. Un tiburón blanco actual (considerado por muchos como la especie más parecida al antiguo Megalodon) puede alcanzar un peso de 3 toneladas, y un león marino de 180 kilogramos no es más que un aperitivo para él. El Megalodon debió alimentarse de ballenas adultas, muchas de ellas de un tamaño similar al de su propio captor. Lo demuestran múltiples marcas de dientes en huesos fósiles de ballenas arcaicas.

diente megalodon

Otra característica de los tiburones es que casi no tienen tejido graso, es decir, la piel está unida directamente al músculo. Ello hace que sean escasas las especies que pueden aventurarse en las gélidas aguas de los polos.

En el Plioceno, por primera vez en bastantes millones de años, se formó nieve en los polos. Las aguas frías contienen además una mayor concentración de oxígeno, lo que las convierte en más ricas a la hora de albergas comunidades biológicas. Las ballenas que servían de sustento al Megalodon fueron progresivamente desplazándose a los polos. Confinado a las aguas tropicales, y privado de su alimento; esta gran bestia pereció.

Sin embargo, a lo largo del mundo, no son pocos los testimonios de personas que dicen haber visto al Megalodon. Algunos incluso han mostrado a la prensa fotografías del mismo; no de alta calidad, obviamente. En aguas de Sudáfrica, se tienen registros fidedignos de lo que a simple vista parece un tiburón blanco de diez metros de longitud, al que los pescadores locales y los científicos han apodado como Submarino. Cierto es que los tiburones blanco raramente sobrepasan los seis metros de longitud. En Hawaii hubo un registro de un cadáver de ballena que apareció en una playa, con marcas de mordiscos que no concordaban con las de ninguno de los depredadores comunes en la zona (orcas, tiburones tigre,…) lo que también ha alimentado la fama de que el Megalodon vive en la actualidad.

Sea como sea, los que antes discutían las dimensiones, el peso y la morfología del Megalodon en vida, discuten ahora sobre si dicha bestia se extinguió o aún frecuenta las profundidades oceánicas. La polémica está servida.

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Juan José Alférez Cara
Biólogo. Le fascina la naturaleza y esa fuerza moduladora que durante millones de años ha dado lugar a todas las formas de vida que hoy habitan La Tierra, llamada Evolución, y que también ha servido de lienzo para las leyendas de todos esos escritores desde la Antigua Grecia hasta el Siglo XXI. Contacto:juanjoalferez1@gmail.com

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