Abbás Ibn Firnás: el malagueño que voló 1000 años antes que los Hermanos Wright

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Faltaban más de 1000 años todavía para que los hermanos Wright enseñasen al mundo entero lo que significaba para el hombre la palabra “volar”. Abbás Ibn Firnás, de Ronda, lo consiguió en el año 875. Esta es su historia…

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Bienvenidos una semana más a bordo de nuestra sección de Misterios Aéreos en Informe Insólito, amigos del misterio. En artículos anteriores os he traído la historia, vida y hazañas de diversos personajes históricos que, sin duda, escribieron las principales páginas de los libros de aeronáutica y marcaron el rumbo de su evolución a lo largo de los años. Seguimos empeñados oficialmente en aceptar que los hermanos Wright fueron los primeros que consiguieron alzar el vuelo allá por el año 1903, un 17 de Diciembre en Kitty Hawk (EEUU), en su avión bautizado como el “Flyer I”. Es cierto que ambos hermanos fueron los artífices de lo que, hasta aquel momento, nadie había logrado, que era realizar un vuelo prolongado y controlado. Además, hasta aquel momento, los aviones no contaban con un control de viraje que hiciera que el avión consiguiese ese movimiento de balanceo, tan característico y esencial hoy en día en cualquier avión para que pueda volar de manera segura y perfecta. A partir del famoso vuelo de los hermanos Wright, se consiguió hacer volar a los aviones más pesado que el aire. Toda una proeza.

Abbás Ibn Firnás nació a comienzos del Siglo IX en un lugar de Ronda que por aquel entonces se llamaba la “Cora de Takurunna”. Fue el primer aviador de la historia además de sabio, científico, físico, músico y poeta.

Pero hablamos del año 1903. Sin embargo, aunque se dice rápido, en el año 875, ¡¡más de 1000 años antes!! un hombre andalusí nacido en la antigua Al-Andalus, perteneciente a la antigua España musulmana, en concreto a Ronda (Provincia de Málaga en Andalucía, España), consiguió volar de una manera casi milagrosa. Su nombre era Abbás Ibn Firnás y hoy en día, está considerado como el precursor de la aeronáutica, a pesar de la fama adquirida por los famosos hermanos Wright a la hora de hablar de tal hazaña. Firnás nació a comienzos del Siglo IX en un lugar de Ronda que por aquel entonces se llamaba la “Cora de Takurunna”. Os puedo decir que actualmente en Ronda, localidad malagueña de sierra y montaña, viven grandes personas que han dedicado su vida al mundo de la aviación (puedo presumir, además, de gran amistad con ellos) pero, sin embargo, muy poca gente conoce el verdadero origen del interés por la aeronáutica en esta región andaluza. Sin ir más lejos, este hecho cobró importancia en el año 875 D.C. cuando Abbás Ibn Firnás llegó a materializar uno de sus sueños más complicados de cumplir: volar.

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En aquella jornada del año 875 D.C. Firnás consiguió reunir el valor suficiente para subir a una torre muy alta y lanzarse, consiguiendo volar durante unos cuantos minutos. Aquel hecho le produjo una lesión a la hora de aterrizar pero lo importante lo llegó a conseguir. Se mantuvo planeando con su artilugio durante varios minutos en el aire cual pájaro cuando afronta una corriente de aire en contra y se mantiene suspendido en el aire. Lo había logrado. Faltaban 1000 años todavía para que los hermanos Wright enseñasen al mundo entero lo que significaba para el hombre la palabra “volar”. Así Abbás, a partir del aquel momento, se convirtió en uno de los principales referentes para todos los que se interesaron en el campo de la aeronáutica.

Seguimos empeñados oficialmente en aceptar que los hermanos Wright fueron los primeros que consiguieron alzar el vuelo allá por el año 1903, un 17 de Diciembre en Kitty Hawk (EEUU), en su avión bautizado como el “Flyer I”.

Tras conseguir este asombroso hecho para el hombre, y en aquella época todavía más, se convirtió en uno de los malagueños más ilustres de la localidad de Ronda, entrando así en todos los libros de personajes con más fama y mejor reputación de Ronda. Había hecho historia para siempre. Se le bautizó, además como el “Ícaro de Ronda”. De hecho, hoy en día un cráter de la Luna, nuestro satélite natural, lleva su nombre; el cráter Abbás Ibn Firnás. En la mitología griega, Ícaro era el hijo de Dédalo, un arquitecto que fue el constructor del laberinto de Creta. Ambos, hechos prisioneros por Minos, Rey de la Isla de Creta, decidieron escaparse de la isla pero el Rey Minos controlaba por completo el mar y la tierra y la única escapatoria era salir volando. ¿Cómo? Dédalo ideó la forma, comenzó a fabricar unas alas para él y para su hijo Ícaro. Fabricó unas alas de plumas de aves, unió las plumas con hilo en el centro y en los laterales las pegó con cera, a modo de alas de pájaro.

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Construyó dos alas, unió todo en el cuerpo de una sola “aeronave” y, sin pensarlo más, se dirigió a la Ruzzafa de Córdoba, la torre desde donde se lanzó. Así, tras dar el salto, consiguió volar y planear pero la técnica de aterrizaje no la había desarrollado tan bien como la del vuelo y al intentar tomar tierra se lesionó el cuerpo.

Cuando Dédalo terminó las alas, las probó y consiguió volar. Le puso otro par de alas a su hijo Ícaro y le enseñó a volar. Dédalo advirtió a Ícaro de que no volase demasiado alto porque el calor del Sol podría derretir la cera, ni demasiado bajo porque la espuma del mar mojaría las alas y no podría volar. Tras despegar de Creta y dejar atrás varias islas, Ícaro comenzó a volar muy alto hasta que la cera de las alas se derritió y cayó al mar. Su padre lloró desconsoladamente por la muerte de su hijo y la zona donde cayó Ícaro, Dédalo la bautizó como “Icaria”. Dédalo consiguió alcanzar volando la isla de Sicilia, donde buscó la protección del Rey Cócalo. Y allí levantó un templo en honor al Dios Apolo y allí colgó sus alas para siempre como ofrenda a ese Dios.

Además le da nombre a uno de los aeropuertos de la capital de Irak, Bagdad e incluso un puente en Córdoba también ha sido bautizado con su nombre. Además de aviador, Abbás era un científico de la época muy conocido y con muy buena reputación gracias a sus estudios y a los avances que descubrió. En Córdoba fue donde precisamente consiguió aquel hecho insólito, hasta el momento, de que un hombre pudiera mantenerse volando en el aire durante varios minutos sin ningún tipo de motorización (es obvio pues hablamos del año 875 D.C.).

Cuando Dédalo terminó las alas, le puso otro par de alas a su hijo Ícaro y le enseñó a volar. Dédalo advirtió a Ícaro de que no volase demasiado alto porque el calor del Sol podría derretir la cera, ni demasiado bajo porque la espuma del mar mojaría las alas y no podría volar. Ícaro comenzó a volar muy alto hasta que la cera de las alas se derritió y cayó al mar.

Hoy en día, incluso el Ayuntamiento de Córdoba ha aprobado una propuesta para que el Aeropuerto de Córdoba pase a llevar el nombre de “Aeropuerto de Córdoba Abbás Ibn Firnás”, al estilo de lo que hoy conocemos por ejemplo como “Aeropuerto Madrid Barajas Adolfo Suárez” o “Aeropuerto Pablo Picasso de Málaga”. Sin duda, todo un reconocimiento hacia quien ha sido el primer aviador de la historia, natural de Ronda en Málaga, andaluz, sabio, científico y físico. En uno de los mayores centros comerciales de Qatar, en concreto en Dubai y llamado “Ibn Battuta Mall”, se puede observar una escultura en forma de maqueta de Firnás que representa el momento en el que Abbás se lanza de la torre en Córdoba y consigue volar. En el año 2002, en Sevilla, también se decidió nombrar con su persona una de las asociaciones para la divulgación cultural y científica que existen en la ciudad.

Existe incluso en Ronda una asociación de gente aficionada a la astronomía que también lleva el nombre de “Abbás Ibn Firnás”. De ello se encargó un hombre llamado Antonio Acedo del Olmo, natural de Tánger, que es el autor del libro que recoge las memorias de Abbás. Entre otras cosas, Firnás llegó a ser científico, astrónomo, físico, alquimista e incluso músico y poeta. Falleció en el año 887 D.C. pero antes de morir también dejó otro tipo de técnicas muy interesantes para el futuro, tales como la de tallar los cristales de roca. Algo que él llegó a conseguir y legó a sus descendientes, todo el comienzo y desarrollo de la industria del vidrio a base de trabajar los minerales de la roca.

Lo más curioso de la hazaña de Abbás es que esto lo comprobó cuando ya tenía casi 70 años de edad, que fue cuando decidió probar suerte con aquel vuelo que saltaría a la historia. Días después de su famoso vuelo, y pensando en errores que había cometido con su prototipo, se dio cuenta de que a su modelo de planeador no le construyó una cola…

Para conseguir aquel famoso vuelo, usó una pieza que era de seda y que estaba recubierta por completo de plumas. Construyó dos alas, unió todo en el cuerpo de una sola “aeronave” y, sin pensarlo más, se dirigió a la Ruzzafa de Córdoba, la torre desde donde se lanzó. Así, tras dar el salto, consiguió volar y planear pero la técnica de aterrizaje no la había desarrollado tan bien como la del vuelo y al intentar tomar tierra se lesionó el cuerpo. No están claras las lesiones que tuvo pero alguna hipótesis dice que llegó a romperse las dos piernas. Antes de lanzarse al vacío, fue muy cauto y estudió cuidadosamente toda la ciencia que rodea al vuelo.

Se le bautizó como el “Ícaro de Ronda”. Hoy en día, este cráter de la Luna, nuestro satélite natural, lleva su nombre; el cráter Abbás Ibn Firnás. La fotografía la realizó el Apollo 10 en 1969.

Estudió cautelosamente el vuelo de las aves y de muchos pájaros, cómo movían sus alas cuando volaban y cuando aterrizaban, como estiraban y recogían su plumaje, etc. Sin duda, toda una lección de preparación antes de saltar al vacío sin saber qué le depararía su destino. Y le funcionó. Lo más curioso de la hazaña de Abbás es que esto lo comprobó cuando ya tenía casi 70 años de edad, que fue cuando decidió probar suerte con aquel vuelo que saltaría a la historia. Días después de su famoso vuelo, y pensando en errores que había cometido con su prototipo, se dio cuenta de que a su modelo de planeador no le construyó una cola, parte fundamental que sí llevan los pájaros para manejarse en el aire. Las teorías más firmes dicen que el propio Leonardo Da Vinci tuvo acceso a los planos y a los modelos que Firnás había construido siglos antes.

Otro de los legados que Firnás dejó en su paso por la vida y por su amor a la astronomía fue la construcción de un auténtico planetario mecánico en su propia casa. Sin duda, fue el precursor de los planetarios actuales y de todas esas casas museo de ciencias de hoy en día que podemos visitar en tantas ciudades. Antonio Acedo del Olmo recogió todas estas aportaciones y memorias de Firnás en su libro titulado “Abbás Ibn Firnás, el sabio de Al Ándalus”, publicado en el año 2015.

Antonio Acedo del Olmo recogió todas estas aportaciones y memorias de Firnás en su libro titulado “Abbás Ibn Firnás, el sabio de Al Ándalus”, publicado en el año 2015.

Y así, amigos de Informe Insólito, concluimos otro capítulo más de nuestra sección de Misterios Aéreos en la que sin duda, hemos recuperado la historia del primer aviador del mundo, español, andaluz y malagueño, el hombre que consiguió volar por primera vez en la historia y el hombre que impulsó a genios como Leonardo Da Vinci para construir aquellas innovadoras máquinas voladoras. Hasta el próximo vuelo del misterio, amigos…

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Iván Castro Palacios
Piloto comercial, instructor de Auxiliares de Vuelo y Piloto de Drones - RPAS e investigador de misterios aeronáuticos. Colaborador de Espacio en Blanco en RNE, de RTV Onda Azul de Málaga, de PTV Málaga Televisión, de La Noche de Andrómeda en LNDA Radio, de Otros Mundos con Javier Belmar y de Ya Te Vale FM. Contacto: ivancpmisterio@yahoo.es

4 Comentarios

  1. Excelente artículo, como siempre. Sólo te falta ser norteamericano… Porque no sólo Europa termina en los Pirineos. La civilización y todo lo que cuenta también termina allí. ¿A quién le interesa lo que pudo hacer un moro andaluz? Estoy seguro de que si los hermanos Wright hubieran sido españoles y se hubieran llamado García, nadie se hubiera enterado de la aviación, y tú, amigo Iván, serías piloto de montgolfieras. Que, por cierto, las primeras “montgolfieras” volaron 75 años antes que las de los hermanos Montgolfière, pero en Portugal, que tampoco cuenta. Y esta marginación “latina” no es sólo en la aviación. Por ejemplo, ¿quién descubrió la circulación de la sangre? Antes de responder, hay que especificar: ¿en España o en países civilizados? para saber si contestar Miguel Servet o William Harvey. O en arqueología, ¿quién descubrió Machu Picchu? Naturalmente, el norteamericano Hiram Bingham; los campesinos de la zona que le enseñaron las ruinas no cuentan, eran hispanos, o indios…

    • Muchas gracias por tu comentario, Josep. La verdad es que en España tenemos grandes adelantados a su tiempo en el campo de la aviación. Y sin olvidar a Juan de la Cierva, inventor del autogiro que dio origen posteriormente al helicóptero. Sin duda Abbás, sea cual sea su origen, merece un lugar de reconocimiento en todos los libros españoles de historia y si no se lo han dado, para eso estamos en Informe Insólito, para que no se olvide toda su obra, trabajo y sacrificio. Gracias por seguirnos una vez más, Josep…

  2. Lo de malagueño sobra. Ronda pertenece administrativamente a la provincia de Málaga desde 1833, antes no. En todo caso sería cordobés pues nació en el Emirato.

    • Cuando tengas algo más importante que añadir, de cara a lo estrictamente aeronáutico, te leeremos con más interés. El aburrimiento siempre hace daño en las mentes no ocupadas.

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