Fallen Astronaut: La polémica escultura lunar

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Hoy veremos una historia increíble y a su vez poco conocida, una historia real sobre una escultura llamada Fallen Astronaut que viajó a la Luna para quedarse, para exhibirse al Universo. Sin embargo, ocurrieron situaciones cargadas de polémica en torno a la obra.  Conoceremos la verdadera historia de una obra de arte desconocida y olvidada durante décadas que fue colocada sobre la superficie lunar un 2 de agosto de 1971 a las 1218 hrs GMT (Hora Media de Greenwich) cerca de un pequeño cráter en la región Hadley-Apennine.

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Escultura encontrada en la superficie de la Luna. Sobre esta, una placa conmemorativa.
Escultura Fallen Astronaut encontrada en la superficie de la Luna. Sobre esta, una placa conmemorativa.

Todo empezó cuando el dueño (Dick Waddell) y la directora (Louise Tollier) de una galería de arte en Manhattan, la galería Waddell en Nueva York, se les ocurrió la feliz idea de poner una escultura en la Luna, corría el año 1969. El artista seleccionado seria Paul Van Hoeydonck, artista que exponía con mucho éxito en dicha galería. Eran tiempos marcados por ser una época donde la carrera espacial gozaba de buena salud, estaba en toda su plenitud y apogeo.

Paul Van Hoeydonck nació en 1925 en Bruselas, Bélgica y estudió arqueología e historia del arte en Amberes. Siempre su trabajo como artista estuvo influenciado por el espacio y los planetas, era una especie de visionario futurista, le gustaba imaginar a robots y seres androides, gran admirador de Julio Verne y de la cultura maya. Era un apasionado de la exploración espacial y todo parecía indicar que era la persona idónea para realizar tan ilusionante proyecto. Sus numerosas creaciones artísticas trataban sobre astronautas con armaduras, bustos cibernéticos, cuerpos robóticos, como una de sus obras más conocidas el “Homo Cyberneticum”.

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Escultura futurista de Paul Van Hoeydonck, el Homo Cyberneticum.

Cuando le transmitieron la idea por parte de su galería de enviar una escultura a la Luna empezó a trabajar de inmediato sobre ello y a desarrollar numerosos bocetos. Opinaba que era algo necesario, algo esencial , debía haber algo en la Luna creado por la humanidad para que fuera contemplado por las estrellas.

A partir de entonces y debido al poco tiempo que tenía para solicitar permisos por la vía oficial, su principal preocupación era la de poder contactar con los tripulantes de la misión Apolo 15 que eran los que viajarían en unas pocas semanas a la Luna. En concreto serían los astronautas David Scott, Jim Irwin y Alfred Worden. Tras varios intentos fallidos de acercamiento a estos héroes americanos del momento, consiguió concertar una cita gracias a la colaboración de  una persona anónima y con muchos contactos conocido como “The Messenger” .

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El experimentado Comandante de la misión David Scott.

El 2 de junio de 1971, dos meses antes del lanzamiento del Apolo 15, se citó con los astronautas a los cuales les propuso la idea de transportar a la Luna una creación suya, una obra de arte hecha para tal acontecimiento. Los tripulantes de la misión accedieron y le confirmaron a Paul que lo harían.

El astronauta Jim Irwin, acompañante de David Scott en su aterrizaje en la superficie lunar.

La obra  debería estar hecha con materiales resistentes que soportaran las duras condiciones lunares de temperatura  así como que fuera ligera y pequeña. Tampoco podía representar a ninguna raza ni genero en concreto. Entonces Paul contactó con una famosa fundición en Brooklyn llamada Bufkin para que realizaran la obra.  La obra representaba a un astronauta con formas sencillas y elaborado de aluminio de unos 8 centímetros de longitud, fue realizada a mano por el dueño de la fundición siguiendo el modelo de Paul.

Al parecer la estatuilla que creó el artista no pasó los controles de seguridad y estiba de los objetos que irían en la misión y fue transportada en un bolsillo del comandante de la misión David Scott.

Prototipo de la estatua del artista Paul Van Hoeydonck.

Alunizaron un 30 de julio de 1971 con el módulo “Falcon” mientras que el tercer astronauta, Alfred Worden permanecía esperando en el otro módulo orbitando alrededor de la Luna. Estuvieron casi tres días efectuando recogidas de muestra lunares. Realizaron también mas de 1.000 fotografías para llevarlas de vuelta a la Tierra. Cuando los astronautas habían terminado su labor en la superficie y empezaban ya a guardar y estibar todas las muestras recogidas, Scott empezó una especie de ceremonia en silencio, en memoria de aquellos astronautas que habían perecido durante la carrera espacial. Mientras Irwin distraía al coordinador de la misión desde Houston. Scott colocaba la estatua tumbada en el suelo lunar junto a una placa con los nombres de estos astronautas caídos, incluidos rusos. Los astronautas decidieron por ellos mismo nombrar a la estatua el “Astronauta Caído”, “Fallen Astronaut”.

Eran por orden alfabético: Charles Basset (1966), Pavel Belayev (1970), Roger Chaffe (1967), Georgi Dobrovolski (1970), Theodore Freeman (1964), Yuri Gagarin (1968), Edward Givens (1967), Virgil Grissom (1967), Vladimir Komarov (1967), Viktor Patsayev (1970), Elliot See (1966), Vladislav Volkov (1970),  Edward White (1967), y Clifton Williams (1967).

placa
Placa situada junto al “Fallen Astronaut” en memoria a los astronautas que perecieron durante la carrera espacial.

Una vez de vuelta a Tierra de la misión Apolo 15, sus tripulantes no comentaron nada de aquel homenaje hasta una semana después. Los astronautas estuvieron haciendo giras por todo el país, en escuelas, hospitales, museos pero no mencionaron nada sobre el autor de dicha obra. Este dato permaneció en secreto por un tiempo.

El artista Hoeydonck estaba disgustado porque no lo habían mencionado ni reconocido por su trabajo en ninguna de las charlas y conferencias de los astronautas. Entonces les mandó una carta describiendo su disconformidad por estos hechos. También estaba disgustado por el nombre que le pusieron a la escultura por parte de los astronautas, ya que la idea de Paul era otra. Para él era una obra de arte hecha para dar a conocer a la humanidad y al Universo la capacidad del ser humano para la conquista espacial, para la exploración de estrellas y planetas, quería comunicar un mensaje esperanzador y positivo.

Paul logró entrevistarse con los astronautas en una visita que hicieron a Bruselas y éstos le pidieron que guardara silencio durante un año a lo cual accedió el artista.

Pasado este tiempo apareció una publicación de la NASA mencionando su obra como Fallen Astronaut y sin nombrar a Paul en ningún lado. También el Instituto Smithsoniano, centro de investigación y educación financiado por el gobierno y donantes particulares solicitó directamente  los astronautas el permiso para hacer una réplica que se exhibiría en el Museo Nacional del Aire y del Espacio en Washington DC.

Museo Nacional del Aire y del Espacio, Washington D.C.

Todo esto avivó la rabia de Paul porque nadie lo conocía por haber creado una obra de arte para la Luna así como no contar con su consentimiento para fabricar las réplicas. Paul y los galeristas de Waddell consiguieron una entrevista de televisión en la CBS. En esta entrevista Paul hablaría de su creación y de su historia para que el mundo lo conociera. Así fue , el 16 de abril de 1972, en el programa de Walter Cronkite salió Paul con una réplica de la estatua entre sus manos para contarlo todo. Empezó a reivindicar su sitio y de la poca importancia que tenía dicha obra en la Tierra. El presentador le interrumpió su breve exposición y la entrevista terminó.

Paul Van Hoeydonck mostrando una réplica de la escultura “Fallen Astronaut”.

Después de esto las críticas le empezaron a llover, ya que la impresión que dio fue la de un extranjero con afán de protagonismo aprovechándose del emotivo homenaje que habían hecho los astronautas a sus compañeros. Todos se le pusieron en contra, astronautas, críticos de arte, prensa y opinión pública.

A partir de este momento todo empezó a decaer, apareció una grave crisis en los EEUU y todas las inversiones para continuar con la carrera espacial disminuyeron hasta un 25%. Se cancelaron programas de exploración espacial. Paul no vendía obras como antes y la galería empezó a tener problemas económicos. Por esto decidieron crear una serie de 950 estatuillas para venderlas a un alto precio.

folleto
Folleto publicitario para vender las réplicas de la escultura.

Al mismo tiempo los astronautas de la misión Apolo 15 estaban pasando por una mal momento ya que estaban siendo procesados por el llamado  “incidente de los sellos”. Al parecer se llevaron 641 sobres de postales a la luna para ponerles un matasellos allí arriba y devolverlos a la Tierra. La NASA estaba al tanto de una cantidad pequeña pero el resto fue vendido por los astronautas a un coleccionista alemán.  El trato era venderlos pasado un tiempo para crear un fondo para los hijos de los astronautas. Pero el coleccionista no cumplió con el trato y empezó a hacer negocios rápidamente.

Sobres y sellos que viajaron a la Luna en la misión Apolo 15.

La NASA recriminó a los astronautas de haberse lucrado a costa de la misión Apolo 15. Tuvieron que comparecer incluso en el Senado para declarar por lo sucedido. Se abrió una investigación interna ya que no sería el primer caso. Astronautas de anteriores misiones habían hecho algo parecido como por ejemplo en el caso de las medallas de plata de la misión Apolo 13 y 14. Donde cada astronauta se llevó al espacio un número considerable de medallas que finalmente no aterrizaron en la Luna en ningún módulo, sin embargo si viajaron y posteriormente fueron comercializados como suvenires.

Medalla de plata de la Misión Apolo 14 fabricada por Franklin Mint.

A Paul también lo interrogaron en Bélgica ya que se enteraron de que produciría una serie de réplicas para ser vendidas. La NASA sospechaba de él y de los astronautas. Pero solo dio tiempo a fabricar unas  cincuenta replicas ya que la fundición donde se estaban haciendo recibió la llamada de unos agentes del gobierno ordenándoles que pararan la producción sino querían tener problemas.

La NASA dejó de recibir fondos para investigación espacial y a Scott e Irwin no los llamaron más. Terminaron dando clases y conferencias en las universidades. Paul volvió a Bélgica y la galería cerró ya que su dueño murió al caer en una depresión.

La estatuilla del “Astronauta Caído” siguió creando polémica hasta la actualidad, existiendo todavía animadversión por aquellas situaciones entre sus protagonistas.

Esta estatua fue la única obra de arte en la superficie lunar oficialmente pero existía en la época información de que otros objetos habían sido dejados en la Luna. Como era el caso de las obras de artes dejadas por el Apolo 12, el 19 de noviembre de 1969, las conocidas como “Moon Museum”.

Cerámica con obras dibujadas por varios artistas de la época, esta es la foto censurada donde aparece arriba a la izquierda un dedo pulgar tapando la obra de Andy Warhol.

Consistía de un microchip de cerámica con varios dibujos creados por los artistas Andy Warhol (parte superior izquierda, pene), Robert Rauschenberg (línea), David Novros (parte superior derecha, trozo de circuito), John Chamberlain (parte inferior derecha, plantilla de circuitos), Claes Oldenburg (Mickey Mouse) y Forrest Myers (simbología enlazada dibujada por ordenador, parte inferior izquierda). Esta pieza se insertó en una pata del módulo de aterrizaje, llamado “Intrepid”. Idea que fue de Forrest Myers quien lo hizo a escondidas ya que la NASA no oyó sus peticiones.

Foto de la cerámica sin censurar donde se aprecia el dibujo de Andy Warhol, un miembro viril en la parte superior izquierda.

Se desconoce si es cierto o no que se encuentran en la Luna estas obras, aunque según las declaraciones de Richard Kupczyk cuarenta años después, jefe de lanzamiento de aquella misión, confirmaba la existencia de un mini museo en la Luna con algunas obras y objetos personales de algunos astronautas.

Hemos comprobado que la historia espacial también tiene una cara oculta como la Luna, otra cara más, la cuál es más terrenal que espacial, el orgullo, la codicia, el lucro, características propias humanas. Si esto ocurría en los años sesenta y setenta, ¿Qué se cocerá en las misiones actuales donde la información que recibimos es filtrada y modificada?…

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JASS
Ingeniero de sistemas navales, seguidor del misterio, del fenómeno OVNI y de lo paranormal. Skywatcher, astronauta de salón, y sobre todo cadista. Le gusta escribir sobre historias de barcos. Colaborador en Informe Enigma. Contacto: joseasanchezs72@gmail.com

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